martes, 4 de marzo de 2008

En una España de debates...


Mientras España sigue con la mirada la pelota que va de un campo a otro, mientras millones y millones de espectadores esperan los sondeos que dan porcentajes a la niña de Rajoy y al Buenas noches, buena suerte de Zapatero, mientras nos entretenemos con las disputas que esperábamos hace años de caras a caras no deportivos pero sí de un ejercicio de cancha ahogado, al límite, un ejercicio de resistencia que quema sus últimos cartuchos, que arrastra los reproches, los gráficos y las mentiras, la tomadura de pelo bipartidista por la mesa de una supuesta democracia, mientras la política es más espectáculo que nunca y por eso mismo, como cuando nos engancha un reality o una serie americana, nos sentamos con el sándwich y la mantita y el cigarro a mano para no levantarnos y observamos críticos, pero pasivos (la pasividad activa de la tele) y nos reímos de nuestros candidatos, y disfrutamos con los patinazos, la demagogia, lo incomprensible y sonreímos y nos indignamos porque sabemos que no somos tan borregos como ellos creen, pero seguimos aun así la pelota porque estamos entretenidos.... Mientras todo eso pasa, España se sigue moviendo. Mientras nos hacen creer como en otras ocasiones cuál es el centro de nuestros días, y al día siguiente seguimos levantándonos a cuestas con las cuentas bancarias silbando, las huelgas a flor de piel, la leche que se te acaba y que encima ha subido, en definitiva, la realidad a la que apelan estos dos monos de feria, de su propia feria, mientras todo eso sucede, hay otras realidades a las que nunca se referirán nuestros políticos. Esas realidades son las más personales, y menos mal que no se referirán a ellas, sólo faltaba, porque ahí sí tenemos libertad de acción. Mientras todo esto sucede, nosotros actuamos, somos protagonistas de otra historia, la nuestra, la de cada uno. Cada uno con su historieta, su movimiento personal, sus cosillas, como yo digo.
Mientras todo esto sucede y repaso los comentarios, noticias, artículos, sondeos, etc. de la prensa veo que lo que realmente me mueven son otras cosas. Me interesa la política, no estoy ajena porque formo parte de ella. Soy crítica y me gusta serlo y participar y enterarme, pero en mis Favoritos tengo otras etiquetas que me llevan por las otras cosas que me mueven más. Entre ellas, etiquetas de danza. Mientras que el mundo se mueve por arriba, en una atmósfera inalcanzable de popes y manipuladores disfrazados de representantes, que organizan nuestro mundo macro y micro, nosotros nos movemos en el suelo. La gente pisa los suelos de la ciudad sin escoltas y sin trajes de los Presupuestos, pisa los suelos, las baldosas, las aceras abiertas por las obras, pisamos ese asfalto que realmente es nuestro. Pisamos el suelo de la realidad, de la verdad no televisada. Lo pisamos y lo bailamos. La ciudad, la realidad son nuestras más de lo que pensamos. Y ellos no lo saben, que no lo sepan nunca. Sigamos haciéndolo cada vez más nuestro, a escondidas de sus porcentajes, sus corbatas y sus farsas. Sigamos bailando nuestra realidad. Porque, repito, por ahí estamos yendo por el camino de la libertad y de la inteligencia. Cada uno que baile su terreno, su suelo, con esas sus cosillas. Ahí nunca podrán entrar ellos. Y nosotros, inteligentes, podremos ver, valorar y juzgar todo ese circo, pero ellos nunca podrán valorar el terreno de nuestras cosillas, las reales.
Fotos de María. (Improvisación en la plaza de Tirso de Molina.)

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