Ayer estuvimos en Caixa Forum. Concierto-proyecciones Travelling, de Miguel Marín.
Un espacio que se prestaba poco para una música así, electrónica, ambient. Una música hipnótica, con ciertos ritmos y arreglos digitales, con un violín de calidad en directo que invitaban a estar tumbado en un sofá o en una sala de conciertos y no en esa disposición fría y distante de unos asientos propios de una sala de cine.
Aun así me quedo con ciertas composiciones que sugerían, me sugerían, mover el cuerpo al ritmo o fuera de él de ese preciosismo electrónico. Una electrónica delicada que Miguel Marín ya ha puesto no sólo en manos del cine, sino en manos de la danza, para la compañía Erre que Erre.
María no vino, las llaves la secuestraron. Mi María es un pájaro y no enjaulado como el del vídeo (titulado "María is a bird"). Por eso lo pego, porque la María pájaro tuvo que rescatar otras libertades, que no la suya que ya la tiene, y se perdió el concierto.
Para mi María libre.
sábado, 23 de febrero de 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
Buen provecho
Buen provecho... por lo que se puede aprovechar de las clases de Michelle, y buen provecho a todos los que vamos porque si masticamos todas sus propuestas y las saboreamos, haremos una digestión de reyes.
Ayer Michelle nos preguntaba con qué nos quedaríamos de la clase. No pude decir mucho; a mi acostumbrada timidez se sumaba que eran demasiadas cosas las que se me venían a la cabeza dignas de un buen provecho, de un gran banquete de danza.
No debe de ser fácil hacer una clase así de completa y que además llegue a los alumnos.
Pero aquí, refugiada tras el anonimato y la distancia de la pantalla y las teclas resumo algunas de las cosas que sin duda me pude llevar de la clase de ayer:
- Podemos improvisar sin ser siempre nosotros y nuestras habituales formas de movernos. En esta ocasión se trataba de desmembrarnos, de aflojar los plieges y los ángulos del cuerpo, por supuesto siempre controlando. Una pauta más de las que nos propone Michelle que nos ayuda a descubrir nuevos caminos.
- Me encanta la fuerza física que nos propone en ocasiones, ver nuestros límites y capacidad de aguante, nuestro fondo, nuestra confianza en que no tenemos por qué cansarnos por más que repitamos secuencias que cansan y agotan aparentemente. Podemos acelerar los ritmos, saltar, girar, y hacerlo repetidamente. Nuestras fuerzas parecen flaquear, pero si las ignoramos y nos buscamos cada vez que volvemos a hacerlo podemos transformar el cansancio y aburrimiento (no lo sentí en ningún momento) en aprendizaje y diversión.
- Para ello es imprescindible la respiración. No sólo haremos más bellos los movimientos, sino que llenaremos de aire los saltos, rentendremos los movimientos, o los contendremos, para dosificar las energías. Y así aguantaremos el tirón físico al mismo tiempo que le daremos fluidez y potencia.
- Observar a los compañeros. Entender su movimiento y buscarnos en él es una vía más de aprendizaje. Nos salimos así un poco más de nosotros mismos, cogemos la humildad necesaria y la admiración por el otro y, sin llegar a imitar, tomamos las sensaciones que los compañeros nos transmiten, lo que nos llega de ellos, lo que nos gusta. De nuevo, no estamos cómodos tal vez en lo que acostumbramos a hacer, pero es un reto más para nuestro camino en el crecimiento de la expresión y el movimiento.
- Las secuencias, ejercicios de pliés, diagonales y la coreografía, al final, todo ello conseguía el ovillo del hilo propuesto desde hace unos días. La idea de para ti para mí, la idea de hacia fuera y hacia dentro, el dinamismo junto con la dosificación y el relax, lo físico, la técnica y lo sugerente y más calmado. Los polos se encuentran en Michelle, porque no hay blancos o negros, sino un hilo que los conecta. Nosotros somos la rueca que debemos ir masticando su hilo propuesto.
- Mirar. Mirar con los ojos lo que nos rodea. Apuntar la mirada, una mirada real y no en babia, no dispersa, sino atenta, focalizando. Ayuda a ser conscientes de nuestro baile, de nuestra posición, de lo que estamos haciendo. Ayuda a darle verdad, sinceridad y a transmitir algo más que no sea sólo moverse. Al mirar establecemos una relación con el espacio y los elementos y tomamos consciencia de que realmente estamos en medio de ese todo que es la danza. Nos damos un lugar y nos dotamos de importancia o contundencia. Algo que los ojos transmiten.
Y ¿cómo podemos conseguir masticar y sacar provecho de ese hilo? ¿Cómo podemos llegar a un ovillo, coger esa lana casi virgen y transformarla en algo interesante? ¿Cómo nos llega todo eso?
La respuesta es tan sencilla como complicada. Hace unos días en una charla con ella quedaba clara la respuesta. Y es a través de la fascinación, la pasión por la danza.
Michelle nos entrega, nos ofrece sus armas por medio de la pasión y la fascinación (abierta a dejarse fascinar por lo que la danza de cada uno pueda ofrecerle, también) y nosotros las podemos recoger y amasar y masticar gracias a nuestra propia pasión, a nuestra propia fascinación.
Sin embargo, es curioso ver cómo cada uno tiene un camino en esa manifestación de la pasión por la danza. Si vamos a clases de danza contemporánea es porque nos fascina la danza, pero, cuando como espectadores vemos a los compañeros bailar, a veces nos preguntamos cómo es su lenguaje pasional. Es distinto; cada uno tiene el suyo y como Michelle debemos aceptar los modos de expresión de cada uno. Quizás los hay que aparentemente hacen sin sentir, sin dejarse llevar, simplemente hacen, y me pregunto si están sintiéndose tan fascinados como yo me siento. A veces lo dudo, a veces me inquieta ver falta de energía, de pasión en algunas ejecuciones. Pero luego pienso en la generosidad de Michelle, en su apertura de mente, en que a pesar de eso ella puede creer que todo depende de la forma de ser de cada uno, de su estado de ánimo. Y es cierto, bailamos como somos. Los hay que son más hacia fuera o más hacia dentro, más para ti o más para mí, más extrovertidos, los hay que se dejan llevar por los impulsos, por los momentos de pasión o los que controlan más sus propias sensaciones, los que no acaban de abrirse pero que buscan ese camino.
Los hay de todos los colores, pero estoy segura de que en estas clases, a pesar de algunos momentos de desesperación, ella y nosotros nos encontramos en ese motor, nos encontramos en ese punto: la fascinación por la danza.
Me gusta pensar que a las 19.30 dos días en semana, vidas tan distintas, tan completamente distintas, opuestas, complicadas, duras o simplemente vidas se encuentran gracias a un denominador común: la danza.
Ayer Michelle nos preguntaba con qué nos quedaríamos de la clase. No pude decir mucho; a mi acostumbrada timidez se sumaba que eran demasiadas cosas las que se me venían a la cabeza dignas de un buen provecho, de un gran banquete de danza.
No debe de ser fácil hacer una clase así de completa y que además llegue a los alumnos.
Pero aquí, refugiada tras el anonimato y la distancia de la pantalla y las teclas resumo algunas de las cosas que sin duda me pude llevar de la clase de ayer:
- Podemos improvisar sin ser siempre nosotros y nuestras habituales formas de movernos. En esta ocasión se trataba de desmembrarnos, de aflojar los plieges y los ángulos del cuerpo, por supuesto siempre controlando. Una pauta más de las que nos propone Michelle que nos ayuda a descubrir nuevos caminos.
- Me encanta la fuerza física que nos propone en ocasiones, ver nuestros límites y capacidad de aguante, nuestro fondo, nuestra confianza en que no tenemos por qué cansarnos por más que repitamos secuencias que cansan y agotan aparentemente. Podemos acelerar los ritmos, saltar, girar, y hacerlo repetidamente. Nuestras fuerzas parecen flaquear, pero si las ignoramos y nos buscamos cada vez que volvemos a hacerlo podemos transformar el cansancio y aburrimiento (no lo sentí en ningún momento) en aprendizaje y diversión.
- Para ello es imprescindible la respiración. No sólo haremos más bellos los movimientos, sino que llenaremos de aire los saltos, rentendremos los movimientos, o los contendremos, para dosificar las energías. Y así aguantaremos el tirón físico al mismo tiempo que le daremos fluidez y potencia.
- Observar a los compañeros. Entender su movimiento y buscarnos en él es una vía más de aprendizaje. Nos salimos así un poco más de nosotros mismos, cogemos la humildad necesaria y la admiración por el otro y, sin llegar a imitar, tomamos las sensaciones que los compañeros nos transmiten, lo que nos llega de ellos, lo que nos gusta. De nuevo, no estamos cómodos tal vez en lo que acostumbramos a hacer, pero es un reto más para nuestro camino en el crecimiento de la expresión y el movimiento.
- Las secuencias, ejercicios de pliés, diagonales y la coreografía, al final, todo ello conseguía el ovillo del hilo propuesto desde hace unos días. La idea de para ti para mí, la idea de hacia fuera y hacia dentro, el dinamismo junto con la dosificación y el relax, lo físico, la técnica y lo sugerente y más calmado. Los polos se encuentran en Michelle, porque no hay blancos o negros, sino un hilo que los conecta. Nosotros somos la rueca que debemos ir masticando su hilo propuesto.
- Mirar. Mirar con los ojos lo que nos rodea. Apuntar la mirada, una mirada real y no en babia, no dispersa, sino atenta, focalizando. Ayuda a ser conscientes de nuestro baile, de nuestra posición, de lo que estamos haciendo. Ayuda a darle verdad, sinceridad y a transmitir algo más que no sea sólo moverse. Al mirar establecemos una relación con el espacio y los elementos y tomamos consciencia de que realmente estamos en medio de ese todo que es la danza. Nos damos un lugar y nos dotamos de importancia o contundencia. Algo que los ojos transmiten.
Y ¿cómo podemos conseguir masticar y sacar provecho de ese hilo? ¿Cómo podemos llegar a un ovillo, coger esa lana casi virgen y transformarla en algo interesante? ¿Cómo nos llega todo eso?
La respuesta es tan sencilla como complicada. Hace unos días en una charla con ella quedaba clara la respuesta. Y es a través de la fascinación, la pasión por la danza.
Michelle nos entrega, nos ofrece sus armas por medio de la pasión y la fascinación (abierta a dejarse fascinar por lo que la danza de cada uno pueda ofrecerle, también) y nosotros las podemos recoger y amasar y masticar gracias a nuestra propia pasión, a nuestra propia fascinación.
Sin embargo, es curioso ver cómo cada uno tiene un camino en esa manifestación de la pasión por la danza. Si vamos a clases de danza contemporánea es porque nos fascina la danza, pero, cuando como espectadores vemos a los compañeros bailar, a veces nos preguntamos cómo es su lenguaje pasional. Es distinto; cada uno tiene el suyo y como Michelle debemos aceptar los modos de expresión de cada uno. Quizás los hay que aparentemente hacen sin sentir, sin dejarse llevar, simplemente hacen, y me pregunto si están sintiéndose tan fascinados como yo me siento. A veces lo dudo, a veces me inquieta ver falta de energía, de pasión en algunas ejecuciones. Pero luego pienso en la generosidad de Michelle, en su apertura de mente, en que a pesar de eso ella puede creer que todo depende de la forma de ser de cada uno, de su estado de ánimo. Y es cierto, bailamos como somos. Los hay que son más hacia fuera o más hacia dentro, más para ti o más para mí, más extrovertidos, los hay que se dejan llevar por los impulsos, por los momentos de pasión o los que controlan más sus propias sensaciones, los que no acaban de abrirse pero que buscan ese camino.
Los hay de todos los colores, pero estoy segura de que en estas clases, a pesar de algunos momentos de desesperación, ella y nosotros nos encontramos en ese motor, nos encontramos en ese punto: la fascinación por la danza.
Me gusta pensar que a las 19.30 dos días en semana, vidas tan distintas, tan completamente distintas, opuestas, complicadas, duras o simplemente vidas se encuentran gracias a un denominador común: la danza.
miércoles, 30 de enero de 2008
Improvisando a flor de piel. Bailando Madrid

Fecha: 29 de enero de 2008
Lugar: Plaza de Tirso de Molina, Madrid
Motivo: cumpleaños de Michelle Man
Unas quince personas comienzan a ser imantadas por los cubos del mercado de flores, por las farolas, los bancos o la parada del metro. Comienzan las imágenes, aquello que ven los transeúntes, y comienzan las sensaciones de vivirlas, las que sentimos los participantes.
Hacer nuestro el espacio, el suelo, el mobiliario y las miradas ajenas y desconocidas; hacer nuestro lo inesperado, lo no pensado, lo nunca calculado.
Surgen miradas, y respiraciones con la escucha, para poder coreografiar nuestros cuerpos espontáneos, para dejarnos coger, seducir por alguien que llega y nos apoya su cadera, o nos cede una imagen, que recogemos con los dedos, los pies y los músculos.
Improvisar no es anarquía, es libertad de recepción; es abrir la mente que reside en los sentidos. Barajamos en cuestión de milésimas de segundo las posibilidades del cuerpo; confiamos en él porque cedemos al instinto del goce de bailar. No hay ataduras más que las de los límites que nos impongamos. Podemos hacer lo que queramos, pero sobre todo podemos dejarnos sorprender por nosotros mismos. Rodamos por un suelo que ahora es escenario, corremos y saltamos hacia un mobiliario hecho para la contemplación y el paseo; nos reímos de nuestras propias escenas; disfrutamos de un momento de complicidad o del tacto de un cariño bailado. Hacemos danza de lo inesperado. Danzamos el interior de los sentidos y el exterior urbano.
Y controlamos el cuerpo, e intentamos que con fuerza parezcan suaves las cogidas y los contactos. La mente abierta a cualquier opción y el cuerpo receptivo y activo en sus posibilidades.
La gente se para y mira, con las bolsas de la compra. Conseguimos arrancarles de la cotidianidad de la tarde, a pesar del frío y de la cena o los niños que les esperan; conseguimos que también ellos improvisen esa parada. Los hay que no se dejan, que siguen rápido el ritmo de sus pasos de ciudad, pero quienes se paran también abren sus mentes; buscan imágenes, sentidos, significados y, como nosotros, acaban cediendo a la seducción de lo inesperado.
Es danza contemporánea, y la danza contemporánea puede ser popular, porque como tantas otras cosas populares se mueve en el terreno de las sensaciones, del disfrute, del placer de los sentidos. Si nos dejamos llevar, si abrimos nuestras mentes veremos que de todo podemos aprender. Y es que el público es capaz de aprender y disfrutar de las sinceras imágenes que, a través de un placer, alguien le puede regalar.
Quisiera bailar Madrid; quisiera bailar los ojos de los madrileños, quisiera bailar lo que no está concebido para ser bailado y apropiarme de lo que también es mío y regalarle a la gente otras posibilidades que también son suyas.
Todo eso es acercarse a la libertad.
domingo, 27 de enero de 2008
Teresa Nieto. De cabeza
Con una fácil metáfora (un trampolín), Teresa nos muestra el sino de nuestras vidas, pero bailado. Lo conocemos porque cada uno lo ha vivido. Porque desde allí arriba, desde el trampolín, podemos observar, tirarnos y dejarnos coger, esperar a que pase alguien, un amor, y tirarnos a la piscina, e incluso tragar agua entonces, etc. La vida nos ofrece todo eso y mucho más y nosotros podemos tirarnos a ello de cabeza, sin miedos, porque de todo aprenderemos.
Buena pieza, muy atractiva, de la que espero poder tener más tiempo para escribir más en serio.
Destaco a Jesús Caramés, a Vanessa Medina y a Teresa Nieto. Están estupendos en esos diálogos de contemporáneo-flamenco. No parece una fusión, no, porque cuando hay fusión de disciplinas (algo muy típico actualmente) resultan forzadas la mayoría de las veces. No, es una convivencia pacífica, comunicativa, tolerante, hermosa, y, sobre todo, natural. A ella, a Teresa, le sale natural bailar así. Creo que no sabe bailar de otra forma que con el arte flamenco y las formas contemporáneas, o viceversa o ambas, da igual. Baila que da gusto. Además, su cuerpo sabe aprovechar el conocimiento y dominio de ambas disciplinas. Porque ella baila con los brazos más largos que he visto, y con los hombros. En contemporáneo se meten poco los hombros; Teresa los mete, son una parte más e importante, y le quedan tan bien...
He leído que dentro de poco se quedará detrás, como coreógrafa, salvo alguna colaboración. Es una pena. Hay mucho que aprender de cómo baila la Nieto.
Pego un vídeo de ella con Chevi Muraday y Carmen Werner en la calle. A. decía el otro día que estas grandes, estas con tanta experiencia, deberían dejarse de tonterías y juntarse, y darnos más placer a los ojos juntando el arte personal de cada una.
Buena pieza, muy atractiva, de la que espero poder tener más tiempo para escribir más en serio.
Destaco a Jesús Caramés, a Vanessa Medina y a Teresa Nieto. Están estupendos en esos diálogos de contemporáneo-flamenco. No parece una fusión, no, porque cuando hay fusión de disciplinas (algo muy típico actualmente) resultan forzadas la mayoría de las veces. No, es una convivencia pacífica, comunicativa, tolerante, hermosa, y, sobre todo, natural. A ella, a Teresa, le sale natural bailar así. Creo que no sabe bailar de otra forma que con el arte flamenco y las formas contemporáneas, o viceversa o ambas, da igual. Baila que da gusto. Además, su cuerpo sabe aprovechar el conocimiento y dominio de ambas disciplinas. Porque ella baila con los brazos más largos que he visto, y con los hombros. En contemporáneo se meten poco los hombros; Teresa los mete, son una parte más e importante, y le quedan tan bien...
He leído que dentro de poco se quedará detrás, como coreógrafa, salvo alguna colaboración. Es una pena. Hay mucho que aprender de cómo baila la Nieto.
Pego un vídeo de ella con Chevi Muraday y Carmen Werner en la calle. A. decía el otro día que estas grandes, estas con tanta experiencia, deberían dejarse de tonterías y juntarse, y darnos más placer a los ojos juntando el arte personal de cada una.
miércoles, 23 de enero de 2008
Erre que erre. Más diversión

Ya me he descubierto aquí antes como defensora y admiradora de la compañía Erre que erre.
Del 29 al 31 de enero estarán en el Teatro Pradillo (hay entradas en Atrápalo más económicas).
Y digo más diversión, porque últimamente estamos asistiendo a una nueva tendencia. Los últimos espectáculos que he visto, no todos, pero bastantes de ellos, defienden una estética de la diversión. En épocas de crisis tal vez aflora la necesidad de reivindicar las cosas por las que queremos estar en este mundo, como por contradicción con la realidad que se nos ofrece. Por contraste tal vez descubrimos lo que deseamos y por eso el arte muchas veces refleja el subconsciente colectivo. Me alegro de que estemos dejando de lado ese dramatismo, esa insondable introspección, autocontemplación, análisis profundo, meditativo y melancólico en la danza contemporánea, conceptos por los que, por otro lado, se la conoce.
Bien, me parece bien que reivindiquemos lo frugal, lo satisfactorio sin llegar a la superficialidad, porque la profundidad de pensamientos no está reñida con sonreirle a la vida. Alegre de ver danza positiva y divertida en estos tiempos.
En fin, por todo ello, recomiendo encarecidamente este nuevo espectáculo llamado Escupir en el tiempo. Y transcribo unas palabras que ellos mismos dicen de su espectáculo. Dan ganas, no?
"No hay verdadera diversión sin el movimiento de las pasiones..."
"Nuestro anhelo es la apropiación de un tiempo que ahora no nos pertenece..."
"O el único secreto consiste en tratar de dilatar el tiempo de los momentos especiales, detenerse en algunos instantes, intentar divertirse, disfrutar los unos de los otros, conservar a los que quieres cerca..."
martes, 22 de enero de 2008
10 y 10. Lo k n ves n xst
El domingo fuimos a ver la nueva pieza de 10 y 10, Lo que n ves n xst.
Algo de decepción. Esperaba más. La reseña completa en Danza Ballet.
En ella no he comentado que algunas partes de la coreografía me recordaban demasiado a otras de Pedro Berdayes, con las parejas interactuando y bailando sobre las sillas. Y, por otro lado, ciertos dibujos coreográficos, cierto humor... también me recuerdan a algunas piezas grupales de Provisional Danza, quienes son tan grandes en ese lenguaje.
Y aquí, como es un espacio personal, quiero darle un lugar a aquellos con los que he compartido escuela: Juanma y Mar. Enhorabuena chicos.
Vuelvo a colgar el vídeo de Hebras de mujer, con Dácil increíble. Recordar esa pieza me reafirma en la idea de que esta última pieza no es redonda como la de Hebras de mujer, y que incluso Dácil no se ha llegado a sí misma a la suela de sus zapatos.
Algo de decepción. Esperaba más. La reseña completa en Danza Ballet.
En ella no he comentado que algunas partes de la coreografía me recordaban demasiado a otras de Pedro Berdayes, con las parejas interactuando y bailando sobre las sillas. Y, por otro lado, ciertos dibujos coreográficos, cierto humor... también me recuerdan a algunas piezas grupales de Provisional Danza, quienes son tan grandes en ese lenguaje.
Y aquí, como es un espacio personal, quiero darle un lugar a aquellos con los que he compartido escuela: Juanma y Mar. Enhorabuena chicos.
Vuelvo a colgar el vídeo de Hebras de mujer, con Dácil increíble. Recordar esa pieza me reafirma en la idea de que esta última pieza no es redonda como la de Hebras de mujer, y que incluso Dácil no se ha llegado a sí misma a la suela de sus zapatos.
sábado, 19 de enero de 2008
Sorpresas en Fama. Muy fuerte
Vaya con el reality Fama. Viéndolo me he fijado en uno de los bailarines. He reconocido técnica contemporánea y me he puesto a investigar. Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que estamos ante un buen bailarín de danza contemporánea, premio al bailarín sobresaliente en el Certamen Coreográfico de Madrid y en el 8Másdanza de Maspalomas. Además, ha trabajado, y sigue trabajando, para compañías como Patas Arriba y Otra Danza.
Curioso todo esto porque quisiera saber qué hace alguien con ese nivel y esa experiencia en un concurso televisivo de ese tipo. Su danza no es precisamente la que se busca en el programa, la que se enseña y se explota. Una trayectoria como la suya, además, parece incompatible con este tipo de cosas, que entre otras puede traer la consecuencia de quemar una carrera enfocada a la danza contemporánea seria.
Pero por otro lado podemos pensar que alguien como Juan Carlos Verdú busca ampliar conocimientos si es que consiguiera el premio (la beca en una escuela de danza) y además esto nos da más datos sobre la situación de los bailarines en España que, a pesar de tener un buen currículum y cualidades suficientes, no consigue el lugar que por todas esas aptitudes se merece. En cualqueir caso no creo que gane. Su estilo no es el buscado en el programa, y yo me alegraré por ello, porque así seguirá en el otro camino: en el de la danza y no en el televisivo.
Para justificar mi defensa de su nivel como bailarín pego unos vídeos. Ojo al primer vídeo, lo que dicen de él, y ojo a la conclusión que podemos sacar del nivel profesional de este bailarín.
Curioso todo esto porque quisiera saber qué hace alguien con ese nivel y esa experiencia en un concurso televisivo de ese tipo. Su danza no es precisamente la que se busca en el programa, la que se enseña y se explota. Una trayectoria como la suya, además, parece incompatible con este tipo de cosas, que entre otras puede traer la consecuencia de quemar una carrera enfocada a la danza contemporánea seria.
Pero por otro lado podemos pensar que alguien como Juan Carlos Verdú busca ampliar conocimientos si es que consiguiera el premio (la beca en una escuela de danza) y además esto nos da más datos sobre la situación de los bailarines en España que, a pesar de tener un buen currículum y cualidades suficientes, no consigue el lugar que por todas esas aptitudes se merece. En cualqueir caso no creo que gane. Su estilo no es el buscado en el programa, y yo me alegraré por ello, porque así seguirá en el otro camino: en el de la danza y no en el televisivo.
Para justificar mi defensa de su nivel como bailarín pego unos vídeos. Ojo al primer vídeo, lo que dicen de él, y ojo a la conclusión que podemos sacar del nivel profesional de este bailarín.
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