Alguien ha recuperado de mi memoria a Battiato... Y cómo no iba a mencionarlo aquí.
Voglio vederti danzare
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jueves, 5 de julio de 2007
lunes, 2 de julio de 2007
Bailar en una rave también es bailar...
Mucha de la gente que me conoce se extraña de que me guste esto, de que una persona como yo se enganche con este tipo de música. Mi forma de ser, mi oficio, mis aficiones hacen que la gente me vea más hablando de profundidades, leyendo y escuchando música clásica. En definitiva, asocian la sensibilidad a una manera de ser específica y no les cuadra que "esas cosas" me gusten. En realidad, como siempre se trata de prejuicios y etiquetas. También hablo de profundidades, leo y cumplo esos requisitos que supuestamente definen la sensibilidad. Pero para mí la sensibilidad no se queda ahí. Para mí es estar abierto a las nuevas sensaciones, a dejarte llevar, dejar que tus sentidos se sorprendan con músicas distintas, con espectáculos, gente, con tantas cosas como hay en la vida esperando a que las conozcamos.
A mí me gusta moverme, ése es uno de mis principios, y me gusta que el movimiento surja de una adrenalina concreta, o la adrenalina de un movimiento. Este tipo de música me lo pone fácil, porque me sube las pulsaciones y eso, en general, me gusta.
El sábado estuvimos en una rave en el campo. No sentí el "subidón" musico-palpitante de otras veces, pero me lo pasé bien. Me gusta la espera cuando crecen y se suspenden los ritmos. Esperas, van subiendo y eso te crea cierta ansiedad que se ve satisfecha cuando estalla el ritmo. Y ese tipo de sensación, absolutamente primaria y física, es muy fácil llevarla al cuerpo.
No puedo decir que me guste bailar cualquier cosa, porque no es cierto, me gusta bailar lo que me gusta bailar, así lo simplifico yo, sin que por eso sea una modernilla, una bacala o, en otras actitudes de mi vida, una "cultureta", una sensiblera o una profunda. Me gustan ciertas cosas y punto, y procuro mantener en mi vida esas cosas que me gustan y descubrir otras que también me pueden gustar. Tenemos una capacidad ilimitada de sentir tanto lo malo como lo bueno. Aprovechemos esa capacidad y llenémonos de lo bueno, y dejémonos de prejuicios que todo es mucho más simple de lo que lo hacemos.
Y por supuesto, los Chemical...
A mí me gusta moverme, ése es uno de mis principios, y me gusta que el movimiento surja de una adrenalina concreta, o la adrenalina de un movimiento. Este tipo de música me lo pone fácil, porque me sube las pulsaciones y eso, en general, me gusta.
El sábado estuvimos en una rave en el campo. No sentí el "subidón" musico-palpitante de otras veces, pero me lo pasé bien. Me gusta la espera cuando crecen y se suspenden los ritmos. Esperas, van subiendo y eso te crea cierta ansiedad que se ve satisfecha cuando estalla el ritmo. Y ese tipo de sensación, absolutamente primaria y física, es muy fácil llevarla al cuerpo.
No puedo decir que me guste bailar cualquier cosa, porque no es cierto, me gusta bailar lo que me gusta bailar, así lo simplifico yo, sin que por eso sea una modernilla, una bacala o, en otras actitudes de mi vida, una "cultureta", una sensiblera o una profunda. Me gustan ciertas cosas y punto, y procuro mantener en mi vida esas cosas que me gustan y descubrir otras que también me pueden gustar. Tenemos una capacidad ilimitada de sentir tanto lo malo como lo bueno. Aprovechemos esa capacidad y llenémonos de lo bueno, y dejémonos de prejuicios que todo es mucho más simple de lo que lo hacemos.
Y por supuesto, los Chemical...
miércoles, 20 de junio de 2007
A Silver Mt. Zion
Otra de las ideas que me ronda la cabeza desde hace tiempo es hablar de la música con la que me identifico al bailar. Ya hablé hace tiempo de Cocorosie. Son muchos los grupos y estilos que me gustaría recuperar para bailar. Normalmente, elegimos nuestras canciones favoritas cuando bailamos en la intimidad, en casa, cuando improvisamos sin que nadie nos vea. Por lo que veo en mí, me decanto por un tipo de música de quejidos, una música con ritmos densos, con pausas, silencios y llantos, una música que protesta, sufre y siente, que llora y ríe a la vez. Una música triste y esperanzada, una música precipitada, una música urbana que habla de la libertad, de la represión... Tal vez uno sea lo que escucha y, por supuesto, lo que baila.
Descubrí a A Silver Mt. Zion, banda del llamado post-rock, gracias a las clases de Ángela. No hacía falta que nos explicara que conectáramos con la tierra, que sintiéramos nuestro peso en ella, que profundizáramos en nosotros y alargásemos el cuerpo en movimientos densos. No hacía falta, porque las coreografías que proponía junto con canciones como las de este grupo canadiense, también llamado Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band, te lo daban todo para que te dejaras llevar, densa y dramáticamente por los caminos del sentimiento, la tragedia, acelerándote y creciendo como lo hace su música. Grandes redondos, pliés infinitos, giros con golpes de cabeza, caídas dramáticas, pausas sugerentes, más giros y sobre todo aquellos sonidos de tantos instrumentos nos daban el pie para conseguir, o al menos buscar, la continuidad, esa continuidad tan difícil y bella de la danza contemporánea.
Mi canción preferida es For Wanda, pero no he encontrado fragmentos dignos del disco más que los del enlace (algo distinta a la original) y el de you tube, cuya ridícula foto realmente le quita protagonismo a la canción. Hay que hacer un esfuerzo sólo por escuchar.
Descubrí a A Silver Mt. Zion, banda del llamado post-rock, gracias a las clases de Ángela. No hacía falta que nos explicara que conectáramos con la tierra, que sintiéramos nuestro peso en ella, que profundizáramos en nosotros y alargásemos el cuerpo en movimientos densos. No hacía falta, porque las coreografías que proponía junto con canciones como las de este grupo canadiense, también llamado Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band, te lo daban todo para que te dejaras llevar, densa y dramáticamente por los caminos del sentimiento, la tragedia, acelerándote y creciendo como lo hace su música. Grandes redondos, pliés infinitos, giros con golpes de cabeza, caídas dramáticas, pausas sugerentes, más giros y sobre todo aquellos sonidos de tantos instrumentos nos daban el pie para conseguir, o al menos buscar, la continuidad, esa continuidad tan difícil y bella de la danza contemporánea.
Mi canción preferida es For Wanda, pero no he encontrado fragmentos dignos del disco más que los del enlace (algo distinta a la original) y el de you tube, cuya ridícula foto realmente le quita protagonismo a la canción. Hay que hacer un esfuerzo sólo por escuchar.
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