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viernes, 17 de octubre de 2008

Las cosas que bailan en mi cabeza




Hacen plié y demiplié, giran, se desplazan por la mente, dan grandes zancadas, adelantan a las otras, saltan, se quiebran, se levantan... Las ideas hacen improvisaciones en mi cabeza.
Porque ¿en qué momento estamos?, ¿en qué momento están? Veamos los giros y vaivenes de mi mente...

La dichosa situación económico-laboral, el dichoso momento actual, con sus miedos, sus valentías, sus vueltas de tuerca. Ahí, mis ideas van saltando unas sobre otras, para dar grandes pasos, pero se frenan porque tienen inseguridades, porque además no saben estarse quietas ni sumisas al estado actual de las cosas, a como nos vienen dadas. Ellas, estas ideas prácticas, ocupan la mayor parte del tiempo su despliegue en el espacio vital hoy día.
La danza. Busco reabrirle hueco entre las anteriores, busco que se deje iluminar, con ese rayito en su plexo solar, entre las otras más serias, más adultas. Pero el cuerpo "está tonto". Ya puedes haberlo machacado hace unos meses que el pobre, como le des una pausa, se atonta, parece que se olvida de todo. No se olvida, pero hay que despertarlo, recobrar los centros, las posiciones, las manos, que no se mueran en las líneas. Que el cuerpo sabe, sí sabe, ha aprendido, pero se ha dormido e invadido un tiempo por las necesidades del momento, las prácticas, se ha olvidado de los movimientos que antes salían solos y más bellos. Ahí estamos, dándole su lugar con las clases.
Y los proyectos: vaya, para los proyectos dancísticos y laborales también necesitamos un hueco. Y queremos crear, crear ideas, crear ganas, estar en movimiento continuo, y nos falta el tiempo, nos falta porque al final hay que comer, y, por tanto, trabajar, coger el metro, pagar impuestos... Pero sí, hay ideas, hay ganas de invadir la calle, de danzarla, de promocionar la danza, de escribirla...
Pero somos un todo al final, y las ideas que se frenan por inseguridades propias del pragmatismo necesario invaden las otras partes de la mente que se dedican a lo más creativo, a la danza. Y es que no están en compartimentos estancos, nunca tenemos habitaciones para cada cosa de la vida. Si tenemos una puerta abierta e iluminada, su luz llegará a las demás estancias, sin embargo, si está cerrada, da igual que tengamos terraza o pasillo grande, porque su luz nunca llegará a esos otros espacios en los que creíamos tener a salvo las cosas que nos dan alegría, que nos dan vida.
Y en ésas estamos, intentando abrir puertas, intentando que nos llegue la luz por las rendijas de abajo de los dormitorios de la mente. Intentando que en esos días en los que no llueve sobre nuestras cabezas cojamos un embudo que absorba la iluminación y la conduzcamos al resto de la cabeza, del cuerpo, del sentimiento. Intentando sacar la luz de las rendijas, de entre los barrotes, y exprimir los rayitos que se cuelan un día sí, tres no.
Qué simpleza la mía, cierto, esto lo vivimos todos, pasamos días malos, días peores, y casi todos por lo mismo. Y además algunos contamos con la ventaja de tener más dormitorios que los demás, dormitorios en los que bailamos-vivimos, pero precisamente por eso, porque tenemos más que inundar, más que abarcar, y porque el cuerpo es el dueño de esas otras habitaciones, algunas cosas se nos escapan a nuestro control.
Porque lo que no se nos escapa a nuestro control porque no depende de nosotros, se nos escapa porque sí depende. Por tanto, siempre estamos atrapados, en un ir y venir, en un paso adelante, paso atrás, en un giro a medio dar, en un salto sin todo el impulso, en una caída poco amortiguada, en un release poco relajado, en un desplazarnos poco, en un cansarnos en ese esfuerzo... atrapados en nosotros mismos, cabeza-cuerpo, interior-exterior, movimiento hacia fuera y hacia dentro, avanzar-retroceder, crecer-menguar... Atrapados sin salida, sin la salida aparente, pero con la salida que no creemos ver.

Ahí, buscando los vericuetos de las salidas traseras, por donde se cuela la luz, de nuestra mente.

Rendijas con luz:


- Proyecto invasión danza







- Iniciativa Teatro Pradillo, Zona Híbrida


-

viernes, 18 de enero de 2008

¡Fluid, fluid, malditos!

Fluir, dejarse llevar, soltarse avanzando en grandes (ser grande) desplazamientos, soltar los cuerpos y dejarlos fluir en las transiciones que los hacen disfrutar.
Ya lo he comentado antes, pero a veces necesitamos repetirnos las cosas, decirlas en alto o escribirlas en alto para que no se nos olviden.
Fluye ..., fluye... me dicen. Y me lo dicen cuando bailo, siempre me lo han dicho, y me lo dicen cuando vivo. Dejarse llevar. Vaya, es difícil; es difícil para alguien que no puede evitar perder cosas, caer o romperse en la fluidez del cuerpo y la mente. Tener todo controlado, el dominio de las cosas, de uno mismo. Ya pasó eso, tal vez porque pasaron de largo los miedos. Y ahora juego a buscarme en la improvisación, la de las cosas no controladas, no premeditadas, pero con ojos por todo el cuerpo, con ojos observadores del espacio, el tiempo y la gente. Siempre alerta, como un conejo, pero ya sin tensión, como un gato.
Soltar amarras cuando el control está en la seguridad interior es gustoso. Soltarte hacia lo imprevisto, hacia lo que desconoces de ti mismo y que te gusta descubrir o que te descubran, porque ya no tienes miedo de romperte, de caer, y si lo haces, si caes y te rompes, te ríes, te reconstruyes los pedacitos y sigues más grande.
¿Grande y con el pelo suelto? Puf, me cuesta verme en otro papel, porque me puede a veces la vergüenza, pero una vez pasada la barrera, la de la tontería, la de descubrir que nada es tan grave, te adentras a golpe de cabeza en las transiciones (a veces al límite -bien por experimentar los límites-) y descubres que en esas transiciones, en esos desplazamientos de una situación a otra está la madurez: la de la danza, la de la experiencia.
Nos agarramos con facilidad, porque es más seguro, a las pautas, a los horarios, a los ochos, a las normas. Lo que cuesta es dejarse llevar. Hemos sido enseñados para vivir en el miedo; el miedo a no ser correctos, a defraudar y defraudarnos, a no ser como debemos ser... Pero si somos sinceros, si nos sentimos sinceros podremos olvidar los miedos y ser más libres y no hará falta que nos digan que nos quitemos la coleta, o que nos recuerde un amigo que nos dejemos llevar por la vida, porque ya, seguros de esa madurez alcanzada, sabremos que dejarnos fluir será buscar el placer. Y si nos dieran a elegir entre el miedo y el placer, sabemos cuál sería el ganador.

sábado, 28 de julio de 2007

Gracias

Gracias a los que me leen, a los que me sujetan, a los que me abrazan, a los que me llaman, me escriben, me observan, a los que siendo ellos mismos me ayudan...
Gracias a los que me quieren.

jueves, 26 de julio de 2007

Sin título

Recurro a esta foto de una coreografía de Mats Ek.
Recurro porque me he escurrido, me he escapado entre sus brazos y no me he agarrado como se agarra la bailarina a él. No, porque se nos han escapado los seis años entre los brazos. Los tengo, esos años, en los dedos, aún los siento.
No hemos sabido sujetarnos como lo necesitábamos.
Y yo necesito. Ahora le necesito a él, pero necesito otra cosa para no querer escurrirme, para no querer zafarme de él.
Se están amando en la foto y se están moviendo, hay energía. Yo tengo energía, pero no sé si suficiente para él. Me ha faltado ese movimiento, ese agarrarse con convicción porque quieres estar al cien por cien.
Me han faltado cosas que ahora no sé si se pueden recuperar.
Pero sé que le quiero. Y que le quiero abrazar.
Lo sé.

martes, 3 de julio de 2007

La dificultad del contact (el de la danza y el de las mentes)


Hace tiempo que quiero hablar de Örjan Andersson (Suecia). Ya hablaré de la danza que se hace en el norte, porque me atrae.
Y ya hablaré del contact.

Ahora sólo me apetece poner esta foto de una coreografía suya.
¿Por qué?
Porque hoy sólo quiero apuntar algunas palabras y esta foto, hoy, me inspira:

contacto, peso, fuerza, mente, escucha, equilibrio, igualdad, confianza, sentimiento, belleza, tolerancia, fluidez, dificultad, duda, cariño, búsqueda, aprendizaje, piel...

El contact tiene mucho de esto y las relaciones también.

lunes, 2 de julio de 2007

Bailar en una rave también es bailar...

Mucha de la gente que me conoce se extraña de que me guste esto, de que una persona como yo se enganche con este tipo de música. Mi forma de ser, mi oficio, mis aficiones hacen que la gente me vea más hablando de profundidades, leyendo y escuchando música clásica. En definitiva, asocian la sensibilidad a una manera de ser específica y no les cuadra que "esas cosas" me gusten. En realidad, como siempre se trata de prejuicios y etiquetas. También hablo de profundidades, leo y cumplo esos requisitos que supuestamente definen la sensibilidad. Pero para mí la sensibilidad no se queda ahí. Para mí es estar abierto a las nuevas sensaciones, a dejarte llevar, dejar que tus sentidos se sorprendan con músicas distintas, con espectáculos, gente, con tantas cosas como hay en la vida esperando a que las conozcamos.
A mí me gusta moverme, ése es uno de mis principios, y me gusta que el movimiento surja de una adrenalina concreta, o la adrenalina de un movimiento. Este tipo de música me lo pone fácil, porque me sube las pulsaciones y eso, en general, me gusta.
El sábado estuvimos en una rave en el campo. No sentí el "subidón" musico-palpitante de otras veces, pero me lo pasé bien. Me gusta la espera cuando crecen y se suspenden los ritmos. Esperas, van subiendo y eso te crea cierta ansiedad que se ve satisfecha cuando estalla el ritmo. Y ese tipo de sensación, absolutamente primaria y física, es muy fácil llevarla al cuerpo.
No puedo decir que me guste bailar cualquier cosa, porque no es cierto, me gusta bailar lo que me gusta bailar, así lo simplifico yo, sin que por eso sea una modernilla, una bacala o, en otras actitudes de mi vida, una "cultureta", una sensiblera o una profunda. Me gustan ciertas cosas y punto, y procuro mantener en mi vida esas cosas que me gustan y descubrir otras que también me pueden gustar. Tenemos una capacidad ilimitada de sentir tanto lo malo como lo bueno. Aprovechemos esa capacidad y llenémonos de lo bueno, y dejémonos de prejuicios que todo es mucho más simple de lo que lo hacemos.


Y por supuesto, los Chemical...

viernes, 29 de junio de 2007

La generosidad

La generosidad es llenar los huecos de los demás, sin darnos cuenta, con gestos. Los gestos los recibimos sin que quien los tiene apenas se dé cuenta, porque son eso, generosos. Hay quien se deja querer fácilmente, bien porque se conforma con poco, bien porque tiene necesidad constante de apreciar los gestos de los demás, por mínimos que sean. Cada gesto tiene un nombre, una forma, una personalidad. Descubrir el carácter que cada uno de nosotros le da es también un acto de generosidad. Recibir como algo positivo algo que no haríamos nosotros, pero que para otro sí va cargado, dentro de su forma de ser, de cariño es también generoso, porque es tolerar, aprender y valorar.

Michelle nos ha regalado a todos un DVD de fragmentos de danza. Es un acto objetivo de generosidad, pero ella no sabe cuánto puede llegar a determinadas personas un gesto así. Lo entrega sin saber cómo lo recibiremos, con espontaneidad, y eso me gusta. Me gusta la espontaneidad de los actos generosos. Esos que se confeccionan y los otros que surgen sin pensarlo. Ambos son espontáneos porque no esperan ni piden nada a cambio.

El cuerpo no es tan generoso. Y nuestra relación con él tampoco lo es. Le pedimos más y a veces nos da poco. Pero otras veces cuando nos da algo que no esperábamos se lo agradecemos como cuando alguien te dice algo que no esperabas y te alegra el día. Igual, porque el cuerpo a veces te alegra el día, le alegra el día a tu mente y eso siempre es de agradecer.

Hay que dejarse querer, hay que dejarse atraer por la generosidad de los gestos, apoyarse en los demás y en sus formas de expresarse y ofrecernos como apoyo para lo que esa nuestra gente, esos nuestros cuerpos, esas nuestras mentes... nos necesiten.

miércoles, 20 de junio de 2007

A Silver Mt. Zion

Otra de las ideas que me ronda la cabeza desde hace tiempo es hablar de la música con la que me identifico al bailar. Ya hablé hace tiempo de Cocorosie. Son muchos los grupos y estilos que me gustaría recuperar para bailar. Normalmente, elegimos nuestras canciones favoritas cuando bailamos en la intimidad, en casa, cuando improvisamos sin que nadie nos vea. Por lo que veo en mí, me decanto por un tipo de música de quejidos, una música con ritmos densos, con pausas, silencios y llantos, una música que protesta, sufre y siente, que llora y ríe a la vez. Una música triste y esperanzada, una música precipitada, una música urbana que habla de la libertad, de la represión... Tal vez uno sea lo que escucha y, por supuesto, lo que baila.
Descubrí a A Silver Mt. Zion, banda del llamado post-rock, gracias a las clases de Ángela. No hacía falta que nos explicara que conectáramos con la tierra, que sintiéramos nuestro peso en ella, que profundizáramos en nosotros y alargásemos el cuerpo en movimientos densos. No hacía falta, porque las coreografías que proponía junto con canciones como las de este grupo canadiense, también llamado Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band, te lo daban todo para que te dejaras llevar, densa y dramáticamente por los caminos del sentimiento, la tragedia, acelerándote y creciendo como lo hace su música. Grandes redondos, pliés infinitos, giros con golpes de cabeza, caídas dramáticas, pausas sugerentes, más giros y sobre todo aquellos sonidos de tantos instrumentos nos daban el pie para conseguir, o al menos buscar, la continuidad, esa continuidad tan difícil y bella de la danza contemporánea.
Mi canción preferida es For Wanda, pero no he encontrado fragmentos dignos del disco más que los del enlace (algo distinta a la original) y el de you tube, cuya ridícula foto realmente le quita protagonismo a la canción. Hay que hacer un esfuerzo sólo por escuchar.

viernes, 8 de junio de 2007

Tiempo para todo



Me gusta apurar el tiempo.
Adoro dormir, pero sería un tiempo precioso que podría aprovechar para hacer más y más cosas. De momento la modernidad no nos ha dado una solución para evitar las horas de sueño, así que apuro el tiempo. Me angustia que pasen las horas por todo lo que me voy dejando en el tintero, pero al mismo tiempo disfruto de ese frenesí de no parar.
Si uno quiere puede hacer tantas cosas como se proponga.
Trabajo, escribo, bailo, salgo, pienso, aprendo, vuelvo a trabajar, vuelvo a bailar, y más y más.

jueves, 7 de junio de 2007

Más calle

El otro día tuve que justificar mi admiración por la Werner. Llevaba una camiseta de Hildebrand. Me dio vergüenza, parecía que yo era la mayor defensora de la danza contemporánea, yendo con una camiseta suya a clase de danza, encontrándome con Abreu por la calle y reconociendo que la culpable de este blog era yo. No soy tan dada a exponer mis gustos, mis secretos. Soy más tímida de lo que parece.
El caso es que, al hilo, sigo con ese juego de ser la superfan de la danza y de la Werner. Y he preferido unirme a esa enemiga, la vergüenza, y decir, sí, qué pasa, adoro la danza contemporánea, llevo camisetas de la Werner, defiendo la danza en la calle allí donde vaya y a sus grandes creadores y para rematarlo cuelgo un vídeo de la "mismísima" que tenía guardado.
Fue en el Pasillo Verde. Provisional Danza refrescó con su coreografía Calle 4, al agua.
Para quienes no pudieron verlo, ahí va un pedacito.

martes, 5 de junio de 2007

Baile en blanco (terapias)





Un buen libro siempre tiene que tener un buen comienzo. El último libro de Íñigo García Ureta (Escrito en blanco, Madrid, Trama, 2007) lo tiene:

"Después de darle muchas vueltas al asunto, uno cae en la cuenta de que la única forma de explicar las cosas es con humildad, y que no hay humildad que valga sin sinceridad, y que ésta sólo se presenta cuando no hay miedo. Quitémonos por tanto el miedo y digamos la verdad: que empecé a escribir por terapia."

No sé si será verdad que Íñigo empezara este libro por terapia, puede ser una máscara o puede ser cierto. Pero precisamente por eso, porque da igual, me sirve este gran comienzo para decir varias cosas con humildad, sinceridad, sin miedo y quién sabe si por terapia.

- Quería decir algo sobre Escrito en blanco y quería aprovechar que tengo este blog. Porque me gusta, porque este blog se merecía algo de literatura, porque Íñigo tiene el humor que me gusta, porque me da la gana.
- Me reconozco en lo de la terapia. No sé por qué empecé a bailar, seguramente porque mis padres me metieron para que la niña hiciera algo, lo típico. Sí sé que cuando lo retomé lo necesitaba. Llevaba necesitándolo mucho tiempo, pero me daba miedo enfrentarme a ello. Así que con humildad hice un acto de "no hay dolor" y palante. Y he seguido terapéuticamente agarrada a la danza desde entonces.
- Y, ojo, aprovecho para comentar algo que no me gusta: hay peligrosas asociaciones de la danza con la terapia, que a mí me suenan más bien a sectas. O sea, yo sé que para mí bailar es algo tan necesario como comer o ir al váter, lo tengo asumido y no pasa nada, vamos, cada uno tiene sus cosas, y que me hace desconectar de mí misma y de lo/s demás. Creo en lo terapéutico de las artes, individualmente. Yo comparto con mucha alegría las clases, los ensayos y los espectáculos con gente y eso significa que un buen porcentaje de la danza es compartir, pero, no nos llevemos a engaños, es personal; lo que experimentamos es nuestro, aunque participen otros, se desarrolla en la casa de nuestro cuerpo y de ahí sube a la azotea y te abre las ventanas de los poros. Así que convertir la danza en terapia para que, como en una dinámica de grupo, a uno le enseñen a ser feliz, pues no, a mí no me convence. Es que si a alguien bailar, pintar, componer o escribir le sirve de terapia, joder, pues qué suerte, pero no vendamos cualquier cosa como un instrumento de consumo de la felicidad. Risoterapia, danzaterapia... ¿Pedoterapia no hay?
Seamos sinceros, en estas cosas estamos con nosotros mismos y reconocer, como Iñigo o su otro Iñigo, que hacemos las artes por terapia es igual de válido que decir que las hacemos porque sí, porque nos gustan, porque nos dan placer, porque sí, pero sobre todo porque en definitiva nos las guisamos y nos las comemos nosotros solitos y por tanto las sufrimos y las disfrutamos cada uno.

En cualquier caso, reconozco que bailo por terapia, casi con toda seguridad.

Moraleja con sinceridad y alevosía: Compren el libro de Íñigo.

lunes, 4 de junio de 2007

Me lo perdí



Este año me perdí el Maratón de Danza del Teatro de Madrid. No se puede estar en todas partes.
Sé que habría disfrutado con la coreografía que ha montado Nicolas Rambaud. Sólo con las fotos de Emilio Tenorio me hago una idea. Además, esta vez no se ha empeñado en vestirlos lo más desfavorecidos posible. ¡De negro y con gabardina!, estaban guapos, no como cuando tuvimos que vestirnos de futbolistas... Son varios los motivos por los que merecía la pena estar ahí. Pero elegí Valladolid, y elegí bien.

sábado, 2 de junio de 2007

Película

Mi mayor fan, a cuento de la actuación de Valladolid, ha hecho esta peliculita. Disfrutadla, es genial:

Todo un fracaso (de público que no de crítica)

viernes, 1 de junio de 2007

Agradecimientos


La Escuela de Circo Carampa

Se dedica desde hace doce años a las prácticas circenses. Además de ello, es un punto de encuentro entre artistas y aficionados, y nosotros hemos podido apreciar su generosidad y entusiasmo, ya que gracias a ellos hemos tenido la oportunidad de ensayar en una maravillosa carpa de circo. En un entorno inigualable, la escuela se abre paso entre los árboles de la Casa de Campo. Cada ensayo nos adentrábamos en un cuento, entre naturaleza, caravanas, trapecios, disfraces, música... Nos han dado café, nos han cedido su mesa de desayuno, nos han sonreído, mientras pasábamos las horas con el un dos tres. Muchas gracias, Carampa, parte de nuestra pieza os la debemos a vosotros.

lunes, 28 de mayo de 2007

Fugapiés en Valladolid


Viernes 25 y sábado 26 de mayo. Festival de Teatro de Calle de Valladolid.
Llovía, hacía frío, pero paró de llover y empezamos a sentir calor.
Dos piezas distintas, o así lo sentí yo, sobre una misma base, porque la gente era otra (aunque alguno repitió), el espacio, las miradas, las sensaciones...
Pudimos alargar más los brazos, saltar más alto, estar más alineados, ir siempre a la vez, sonreír más. Pudimos hacer mucho más, porque siempre se puede hacer más. Pero nos sentimos y lo vivimos todo. Estoy segura de que disfrutamos, estoy segura de que queremos más, de que habríamos bailado más veces para ver qué podríamos haber sentido que no hubiéramos sentido antes. La sensación que me queda es que Valladolid me ha puesto la miel en los labios, la de alargar la sensación de sentir la adrenalina agarrada a los pelos, la barriga, los ojos o los brazos y la de compartirla durante más tiempo con nuestros cuerpos y entre nosotros, sin tener que pensar en otra cosa que no sea volver a bailar.

viernes, 18 de mayo de 2007

Árboles de Valladolid








Sharon, Duna, Patricia, Noelia, David, Marianna, Ancor, Irene
un dos tres, dos dos tres, tres dos tres, cuatro dos tres, cinco dos tres, seis dos tres, siete dos tres, ocho dos tres


Ensayar, estirar, calentar
Respirar, fluir, esperar, mirar,
Escuchar, mirar,
Tocar, alargar, agrandar,
Fuerza, foco, energía,
Ojos, piel, sudor, brazos, mirada

domingo, 6 de mayo de 2007

Ensayos (a falta de las fotos)

Un ensayo puede contener sólo una parte de la danza, nuestros ensayos si no todo casi lo tienen todo. Y que cada uno decida qué debe tener la danza y qué hay de ella en los ensayos.

[Sonidos del desierto, guitarras, ritmos y vals.]

Hace unas semanas comenzamos a ensayar. Estamos algo cansados. Ahora el ritmo se está acelerando y a punto estamos ya de dormir en la carpa en la que ensayamos. En este caso, el proceso creativo está siendo muy distinto a otros que he vivido. Muy enriquecedor, mucho. Nuestra cabeza, Sharon, la mente que nos guía, el cuerpo que nos enseña... él piensa, y piensa mucho (one two thre... five and a six, and a seven and eight...). Piensa, nos mira, nos ofrece sus imágenes, nos muestra sus ideas, las dibuja sobre el aire, sobre el espacio, imagina a quienes no están, prueba, mira y remira, sopesa, lo fija, pero no es definitivo... Porque necesita más, hay que seguir probando, tenemos que acercarnos a lo que quiere, hay que dar lo máximo. Mientras tanto, ¡uno!... ¡ocho! Su movimiento es suave pero enérgico, es orgánico, y además quiere serlo, quiere que seamos una masa orgánica, que seamos naturales, tanto que la relación con el público sea lo que se espera (pero en four o en eight). Pero no impone, no, transmite, comunica y expresa... todo ello con la calmada seriedad de la disciplina y con una sonrisa que se le escapa. Es una delicia trabajar con él, aprender de sus movimientos, de su fuerza, de sus ideas y de sus sensaciones.
Nosotros somos árboles, los suyos y los nuestros. Somos árboles independientes, pero también somos sus ramas, las que salen de su mente, y, además, cada uno rama de un mismo árbol. Y, en five, somos un bosque y en one debemos movernos como si el viento se frotara con nosotros.

[Ahora un break, un cigarro, veamos la ropa, agua, pis and "we continiuamos".]

Y aquí cómo veo yo que se mueven en todos los sentidos estos árboles:
Mariana (piccolina): tarde porque se duerme. Es fuerte y es tierna. Me encantan sus abrazos grandes y sinceros.
Irene (guapa): también pequeña pero con carácter. Conversadora. Su movimiento es muy muy suelto.
Noelia (trabajadora): gran belleza en sus brazos, que los mueve dulces, acariciándose el cuerpo, ofreciendo las manos, restregándose con ellos. Y unos ojos muy expresivos.
Ancor (profesor, actor, bailarín...): me río mucho con él. Creo que gana con la improvisación. Sus movimientos tienen caderas, brazos, contracciones y tantea cálido el suelo con los pies.
Patricia (bailarina): es preciosa. Tiene una cara cariñosa y muy linda y una voz pacificadora. Verla volar en los brazos de Sharon es un placer para la vista.
David (casi todo es gracias a él, desde el festival hasta las magdalenas): es responsable en todo y también con la danza. El árbol más bello porque se esfuerza y además lo hace bien.
Los hay algo cabezones, los hay atentos, los hay concienzudos, los hay distraídos, los hay que necesitan traducción, los hay charlatanes, los hay que se quejan, los hay que no, los hay cariñosos, los hay... los hay que disfrutan: todos disfrutan, todos disfrutamos.

[Próxima entrega fotos, progresos, cambios...]

lunes, 9 de abril de 2007

Danza más accesible


Al hilo de uno de los comentarios recibidos quiero hablar un poquito de la dificultad de acceder a la cultura. Miro y remiro el calendario, el programa de Madrid en Danza, lo que quiero ver, las fechas y sobre todo los precios. Si quiero ver todo lo que me interesa me encuentro con que: algunos de los espectáculos coinciden en los días de representación y además los mismos sólo están en cartel dos o tres días. Si a eso añadimos que me pongo a hacer cuentas, de nuevo mis propósitos bajan: 19 eurazos por un lado, de 5 a 9 por otros, si lo consigo por Atrápalo, 8 por otros pero si me conformo con una localidad no del todo buena, y así en un suma y sigue sin contar con que algunas se acaben. Total: una inversión de mínimo 50 euros en un par de semanas. Nos quedan las salas pequeñas, en las que podemos encontrar cosas realmente interesantes. Pero a veces se convierte en un esfuerzo el cuadrar las agendas y los bolsillos. Eso sí, cuando uno consigue ver lo que quería sale con una sonrisa de oreja a oreja que hace olvidar el previo.

viernes, 9 de marzo de 2007

El placer del suelo

Sustantivos Verbos y Adjetivos
Tierra-origen-suelo Deslizar, rozar Suave, dúctil
Masa-cuerpo Fluir, amasar Flexible, blando

Peso-gravedad Acariciar, arrullar Acogedor
Centro-Fondo Palpar Líquido



El placer de dejarse llevar por las posibilidades que da el suelo; por la gravedad de la tierra que amasa el cuerpo y acoge la flexibilidad de lo orgánico, hacia el centro, para que lo palpemos desde el nuestro, para que como en un líquido nos deslicemos con la seguridad que nos da sentir todas las partes de nuestro cuerpo palpando, suaves, el origen.

martes, 6 de marzo de 2007

Preguntas con respuesta

Me suelen preguntar: ¿para cuándo tu próxima actuación?, ¿estás ensayando mucho?, ¿has pensado alguna vez en dedicarte a la danza?
Lo importante es que sepamos las respuestas no sólo a las preguntas que nos hacen los demás, sino a las que nos hacemos nosotros mismos.
Empezó demasiado temprano el fin de mi baile y, por tanto, demasiado tarde el reinicio del mismo. Lo retomé con pasión, tal y como lo dejé, y con orgullo al verme capaz. Inicié un camino de experimentación muy distinto al que sentía con la danza clásica y española. Me podía dar más, podía darme más de mí. Pero me vi como en la foto, de nuevo frenada. Esta vez me frenaba yo misma.
Nunca he sido de liarme la manta a la cabeza, pero tuve que interiorizar que el no hacerlo ahora por la danza, por la única cosa que lo hubiera hecho en mi vida, era un acto plenamente consciente. Pero, sí, sentí esa mano que me frenaba en seco. Mi propia mano seca que me mostraba un espejo. Pensé en las posibles frustraciones. Pero es tan fácil frustrarse en la vida... que reinventé mi discurso y acepté con serenidad y orgullo mi decisión. Pude haber bailado más, pude haberme dedicado a ello. O no, o no. Nunca lo sabremos.
¿Aceptarse es conformarse? No, aceptarse es conocerse, conocerse es saber cambiar dentro de nuestras posibilidades, es saber disfrutar de lo que tenemos. Y, a pesar de todo, la danza no ha dejado de estar ahí, no dejará de estar, de un modo u otro.
Tengo mis respuestas a mis preguntas y eso es saber avanzar, saber seguir sin pesos y con libertad, la libertad que da la seguridad de poder y saber disfrutar de lo que uno consigue gracias a nuestras dudas.