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viernes, 16 de julio de 2010

Presentación del trabajo en residencia de Michelle Man


El sábado 17 tendrá lugar en la Nave del Duende la muestra de la primera fase del trabajo en residencia de Michelle Man.
Hora: 22.00
Lugar: La Nave del Duende





Coreografía: Michelle Man

Composición musical: Fran MM Cabeza de Vaca

Bailarinas: Carolina Blutrach Jelín, Iris Muñoz García, Libertad González Abad, Aiala Etxegarai Mendiguren, Michelle Man

Escenografía: Elena Pérez Garrigues y Daniel Blanco Cohen - NINOM

Vestuario: Irene Cantero

Iluminación: Michelle Man

Escritora visitante al proceso de creación: Nerea Aguilar Sanz


Estamos ante la primera fase del trabajo creativo de 15 días del proyecto TENT. Por primera vez Michelle Man ha podido llevar a cabo un trabajo en residencia en compañía y de estas magnitudes, en la Nave del Duende. Quince días de convivencia, trabajo, creación y profundización en las claves que cada disciplina debía aportar al proyecto.
Este proceso culmina en la muestra de una pieza que será reflejo del trabajo de indagación en el lenguaje corporal y su relación con la música, así como con la escenografía y el vestuario, en caminos de ida y vuelta. Así, se trata de la muestra de un trabajo coral en el que el músico, la coreógrafa, los bailarines y los arquitectos han ido creando en común, se han dejado contagiar por las distintas propuestas, para llegar a una pieza que refleja la evolución de un trabajo absolutamente rico, fruto de una esfera de intercambio y comunicación.

viernes, 9 de octubre de 2009

Hasta pronto, Michelle


Sé que te gusta esta foto, y no me extraña. No la pongo sólo porque te gusta, sino porque están tus brazos, tu mirada, tu danza...
Te escribo porque sé que te gusta leerme, leerme de danza, hablar de danza. Te escribo también porque te lo mereces, te lo quería regalar y porque quiero hacerlo. Desde aquí te quiero hablar un poco más de lo que te he hablado, como he podido, con mi cuerpo y con mis palabras, con un café o una tónica delante...

No me equivoco si digo que soy más danzarina, como a ti te gusta llamarnos, desde que entraste en mi vida los martes y jueves. La danza contemporánea que vivo desde que empecé a recibir tus clases es diferente. Lo he dicho aquí más veces y lo recalco. Cualquier persona que tome contacto con tu pedagogía y tu danza, que sea mínimamente sensible, aprende sobre sí mismo, sobre su cuerpo, su mirada, su soltura ante la vida y el movimiento, su actitud en escena, su actitud ante la vida, siempre gozándola, siempre exigiéndose desde el disfrute. Si alguien no explora esas capas que propones desgraciadamente se está perdiendo algo inusual: la generosidad absoluta de tu entrega por y para la danza, la danza humana. Se está perdiendo acceder a la danza individual y colectiva a través de los sentidos más palpables, los físicos, y los más profundos, los de la esencia de cada uno.

Yo sé que a alguna de esas capas he llegado. Y si no lo he hecho, el reto de acercarme es casi tan importante como saborear cada uno de sus matices. Eso es, saborear. Saboreas la danza y saboreas a la gente, y, por tanto, tu gente la saborea también. Aprendes de ella también porque eres sencilla y generosa, abierta y respetuosa, y lo que ofreces lo haces desde el sentimiento puro de amar algo con coherencia. Haces saborear gracias a tu sinceridad y coherencia ante la danza y la vida, haces que intuyamos tus propuestas hasta el punto de que nos las llevamos con nosotros, dejan un poso bien densito, pero bien sabroso, un poso que amasamos con el nuestro para crearnos a nosotros mismos como danzarines o como sentidores de la danza, como palpitadores del cuerpo, como intuidores de los estímulos. Dejas un poso sereno y pacificador, gracias al cual, con esa confianza que depositas en nosotros, es imposible no relajarse y disfrutar aprendiendo, y disfrutar bailando, viendo un espectáculo, hablando sobre danza...

Y siempre estás ahí, con tus alumnos, aconsejándolos, ayudándolos en su camino, desde el respeto y el dejar hacer, dejar aprender.

En esta nueva etapa que inicio, como te dije, eres de las cosas que más me cuesta dejar atrás. Sé que seguirás ahí, que volveré a ver tus manos y tus pies reflejados en un espejo de clase, a volver a verte grande y hermosa en escena o detrás de ella, a conversar a nuestra manera sobre lo que vemos, sabemos o intuimos sobre la danza. Sí, lo sé, pero me conectas de un tirón como con una flecha flexible los pies al suelo y el suelo a la cabeza. Me conectas la realidad de la danza con la evasión de lo más espiritual y mental de la misma. Me conectas, pues, conmigo misma, y a mí con la danza de esa manera tan natural y que tanto bien me hace, porque yo también soy realidad y sueño.

Quisiera llevarte conmigo, quisiera bailar contigo, quisiera aprender de ti, disfrutar de ti en esta nueva etapa, quisiera bailar esta etapa contigo. Pero no es posible, lo único a lo que debo agarrarme es a ese poso y extraer de él el tirón de la flecha que me sujete, como con un centro fuerte, mis pies en la tierra y mi mente voladora en la danza. Sé que me has dado recursos, que los tengo y sólo tengo que explotarlos y comentarlos contigo, y volverlos a disfrutar. Contigo.

Sólo quería agradecerte antes de decirte hasta pronto lo grande que eres y lo sabia que haces la danza, sabia por humana y sensible, pilares fundamentales en la vida. Quería agradecerte que seas así en todos los sentidos que me has ofrecido, en todos.

Gracias, gracias, gracias.

Siempre,
Nerea

sábado, 14 de junio de 2008

Hay formas y formas. Ensayos con Michelle



Es cierto que simplemente es un festival de fin de curso, para el que no hay grandes pretensiones.


Pero Michelle le pone la misma pasión que si fuéramos a actuar en un gran festival, y, por lo tanto, nosotros hacemos lo mismo.


Para mí es muy curioso su método, acostumbrada a que aunque se trate de una muestra de este tipo siempre he vivido ensayos con mucha disciplina, con muchas horas detrás, con exigencias en horarios y búsqueda de "cierta perfección".


Michelle resuelve, ésa sería la palabra, sabe resolver, en primer lugar porque su mente se mueve rápida y sagaz e inteligente por las imágenes que busca. Resuelve y aprovecha. Aprovecha el poco tiempo que hay, aprovecha los recursos de los participantes (está abierta a sus sugerencias en todo momento) y su disponibilidad, aprovecha incluso lo que la coreografía le va dando, las energías. Por eso es rápida, muy rápida. No sólo va creando ciertas cosas sobre la marcha, bajo imágenes prefijadas, que mira y remira para que queden bien, para que nos queden bien, sino que las crea para y por nuestra diversión.


No está el gran ego del coreógrafo que ve en la muestra de un festival su lugar de exhibición a costa de lo que sea. Michelle sabe que si no nos transmite esa energía, ese positivismo, esa confianza en nosotros, en nuestras energías, en nuestras capacidades... nosotros no las transmitiremos en escena.


Yo nunca había participado en una coreografía con ella. Pero ya me habían advertido del placer que hay en ello.


Y nos pregunta, y se deja sugerir, y se entrega, todo ello sin perder la autoridad.


Es una vuelta de tuerca más a su método pedagógico, del que ya he hablado en otras ocasiones. Me recuerda a ciertos métodos de enseñanza alternativa, que para algunos podrían no funcionar. Porque hay métodos en los que la disciplina, la gran autoridad del superior y de los materiales de apoyo son las únicas armas, métodos en los que el grito, las obligaciones, las exigencias son las únicas formas de enseñanza. Pero, no, de nuevo vemos cómo hay otras formas que pueden funcionar, pueden funcionar pero tal vez porque alguien como Michelle cree en esas formas alternativas.


Partir de la pasión y el entusiasmo y las ganas por bailar, sea donde sea, tanto ella como nosotros, y no olvidar en ningún momento esa prioridad, aunque tengamos que llegar en un ocho o salir en un cinco. Y es que creo que no todo el mundo es capaz. De nada sirve un método de enseñanza alternativo en manos de quien no cree en él, de quien no confía más que en sí mismo y no en sus alumnos.



Michelle cree en nosotros y eso se transmite desde el primer día.


Michelle se entrega en tiempos reducidos, en coreografías que adapta a un nivel común, en la búsqueda del disfrute sin grandes ambiciones técnicas. Y no lo dice, todo esto no lo dice, pero lo transmite, lo vamos viendo, y nos vamos dejando llevar, porque vemos cómo se van plasmando sus imágenes en un grupo homogéneo, unido por una gran energía, la que da pasarlo bien.


Y nos dará tiempo hasta para limpiar, nos dará tiempo a tener las cuentas claras, etc. ¿Cómo? No lo sé, creo que porque bajo sus manos las cosas fluyen con mayor naturalidad para que la asimilación sea más sencilla.



Hay formas y formas de crear, de enseñar, de transmitir, pero tal vez sólo funcionen con Michelle porque ella lo hace así porque es así. Danzamos como somos.