sábado, 22 de marzo de 2014

Callejones de difícil salida para la programación de artes escénicas

Me propongo escribir este post con la intención de reflexionar y dar a conocer el estado actual de parte del sector de las artes escénicas y la danza.

Todos sabemos en qué situación se encuentran las artes escénicas en España, con la caída de las ayudas públicas, la subida del IVA cultural y el descenso del número de espectadores. Hay muchas características más que definen la situación, pero, grosso modo, podemos resumirlo así.

De manera paralela a la existencia de compañías de danza y artes escénicas (me he propuesto desde ahora, cada vez que hable de las artes escénicas, nombrar por separado a la danza para darle mayor visibilidad, ya que normalmente ni se la nombra), están los programadores de espectáculos, las productoras, los festivales... Bien, hablemos de los festivales, que es lo que conozco y de su difícil tarea de supervivencia, y, lo que es peor, la difícil tarea de que sus intenciones de programar subsistan.

Si eres un festival al que por fin se le reconoce su trayectoria, si eres prometedor, confiable, etc., podrás tener la posibilidad de acceder a las ayudas públicas. Es cierto que hay que procurar subsistir sin ellas, sin embargo, ni la noción en sí misma de cultura como bien social debería estar despegada de lo público, ni por otro lado los asistentes te permiten reconocer la labor artística de las compañías que programen y hacer sostenible del todo tu festival. Si crees en la cultura, en las artes escénicas, buscas pagar a tus artistas y necesitas a las instituciones.

Antes de nada, un apunte más, buscas pagar a tus artistas, sus espectáculos, pero hace tiempo que, por cierto, nos hemos olvidado de poder programar propuestas de más de uno o dos intérpretes, algo terrible para el desarrollo del sector.

Bien, sigamos, consigues acceder a las ayudas públicas, consigues entrar en las listas de privilegiados que las tienen y tu proyecto se enfrenta a callejones de difícil salida.

Tu festival pertenece a una comunidad autónoma concreta, pongamos Andalucía, has conseguido entrar en las ayudas a festivales del INAEM, que lo que cubren son los cachés y gastos derivados de su programación. Pero te encuentras con que para darte alguna mínima ayuda debes programar al máximo posible de comunidades autónomas distintas a la tuya, en concreto, a partir de tres comunidades autónomas distintas a la andaluza empiezan a valorar el número de ellas. Bien, pero tú quieres apostar por los artistas andaluces e incluso de la propia provincia en la que desarrollas tu festival, de hecho es más fácil que conozcas de primera mano o desarrolles acuerdos, lazos y redes con organismos y compañías de tu comunidad autónoma, valores su trabajo y desees programarlo. Entonces buscas otras vías para que estén en el cartel sin que sea a costa de tu bolsillo. Para eso se supone que, en este caso, está la Junta de Andalucía, que, por otro lado, debe estar presente en tu proyecto para que el Ministerio de Cultura valore la importancia del mismo. Ya, pero la Junta de Andalucía no tiene un duro, así que te quedas con las ganas de momento de asegurarte que tus artistas andaluces, a los que obviamente debes programar, estén en tu encuentro. Piensas en las diputaciones, te dicen que te apoyan, pero, sorpresa, no quieren o "no pueden" apoyar al trabajo del artista, sino que ofrecen otras vías que siguen dificultando tu objetivo.

Llegado a este punto, hay dos caminos: o eliminas de tu cartel a los artistas andaluces (ver el terrible caso del Festival Itálica) o insistes en programarlos a la aventura, dejando su remuneración pendiente de un hilo. ¿A taquilla? No llegarías a cubrir ni sus gastos de viaje, alojamiento y dietas. ¿Patrocinio privado? Lo intentas y no da frutos fácilmente porque cada vez más las empresas privadas quieren asegurarse un retorno cuantitativo que no cualitativo. Tu proyecto aporta retornos valorables desde el punto de vista de los conceptos, esas marcas ofrecerían un beneficio claro para su imagen, porque con un patrocinio asociarían su marca a valores positivos impagables. Sin embargo, quieren saber a cuánta gente llegas, cuánto público recibes y si consideran que no eres lo suficientemente grande como para ello, no te dan un duro.

Piensas en el crowdfounding. Claro, pero la actual legislación del mecenazgo tampoco lo facilita. Estás metido ya en un sistema serio de ayudas, debes mantener unos presupuestos transparentes, o eso se nos pide a los gestores culturales, al contrario que a las grandes empresas a las que se les permiten los fraudes durante años. Pero tú, que eres un mindundi en definitiva de la llamada industria cultural, debes presentar y justificar todos los movimientos a Hacienda y las instituciones que participan. El crowdfounding o micromecenazgo tiene demasiadas lagunas fiscales como para que puedas justificar ese ingreso ante todas las trabas que luego se te presentarán.

Cuando todo esto sucede, reflexionas y te mosqueas porque no tiene sentido que no puedas programar en tu festival a artistas de tu comunidad autónoma o tu provincia, porque reconoces que a tu proyecto se le cortan las alas y se le cercenan los principios, porque sabes que Andalucía y tu provincia en concreto, con sus luchadores artistas, necesitan empujes. En ocasiones decides pedir el dinero, entonces, de manera privada, seguir asumiendo riesgos. Al final tú puedes ser el mecenas de tu propio proyecto, arriesgar para no dejar vacío el hueco de los artistas que deben estar. Pero tampoco puedes asumir más riesgos, ya has pedido dinero demasiadas veces.

¿Qué haces? ¿Hablas con los artistas andaluces que quieres programar y les dices que no sabes qué les podrás pagar?, ¿que tu intención es pagarles pero que seguirás hasta el día previo al festival buscando cómo y que ellos deben venir confiando en ti? Bueno, esto se puede hacer una o dos veces, pero no se puede mantener en el tiempo.

Lo mismo te puede pasar con el resto de las compañías, aunque no tan gravemente. Tú solicitas ayudas mientras hablas con los artistas que has seleccionado. Hasta que te comunican si te apoyan o no pueden pasar meses, sigues buscando fórmulas de sostenibilidad como matrículas o taquilla, unos ingresos que nunca podrás prever, y otras fórmulas más seguras, insistes en lo privado, las ayudas privadas. Pero ni tú ni ellos muchas veces tendréis claro qué cobrarán hasta pasado un tiempo (a lo mejor hay que decirlo a ojo), así que "apuestan" por tu proyecto porque además la mayoría de las veces tampoco les queda otra, necesitan actuar (algunos también tienen esa exigencia de las instituciones, la de cumplir con un número de bolos) y ser programados, y, como cada vez hay menos festivales de artes escénicas, valoran que al menos tú quieras programarlos.

Las soluciones ante esta situación no son fáciles. Se habla de la colaboración, sí, pero la colaboración casi nunca consigue cubrir los gastos, podemos llegar a acuerdos unos entes con otros pero estos acuerdos no conseguirán asegurar un caché de un artista o disminuir tu riesgo como programador.

Este es el estado de las cosas, ponerlo sobre papel ayuda a centrarnos los unos y los otros, saber dónde estamos y actuar en consecuencia. Creo que sigue habiendo más vías de las que se nos ocurren, quizás reflexionar sobre ello nos ayude a encontrar salidas, quizás surja un mecenas que ame la cultura y quiera aportar unos miles de euros por libre designación y no atados a exigencias que muchas veces no podemos cumplir. Si de todas formas esto no sucede, al menos sabremos cómo está todo, no más.

Y para concluir, podéis:
- Leer 'Festivales Escénicos. Víctimas culturales de la crisis' 
- Aportar ideas y soluciones.
- Profundizar en estos temas de gestión cultural.

miércoles, 22 de enero de 2014

La cultura: pesimismos, realidades y preguntas sin respuesta

Hace un par de meses 'El Ideal' de Granada recogía las declaraciones de algunos "entendidos" del sector de la danza. Querían que hiciéramos un análisis sobre la situación actual de esta disciplina en España, tras saberse que era la disciplina dentro de las artes escénicas más herida de muerte. Poco espacio teníamos para analizar el estado de cosas en torno a la danza en un país que reduce la industria cultural a un gesto ya anecdótico, que deja la danza a la deriva de una muerte anunciada. Aun así, quisimos aportar nuestras teorías sobre aquello que podría y debería cambiar en Andalucía y el resto de España. Leemos muchas reflexiones interesantes sobre todas estas cosas, algunas de las declaraciones más reseñables, en general, las de uno de mis referentes, en sus entrevistas y post... Guillermo Weickert.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La esencia de la creación, 'Material inflamable'

Los días 24 y 25 de noviembre, el Teatro Central se vistió de gala con una de las programaciones más imprescindibles de la temporada, 'Material inflamable', de Guillermo Weickert. Una pieza que tras recorrer importantes espacios escénicos y girar, sobre todo, por los senderos interiores de Guillermo, llegaba al Central revisada en un formato si no definitivo, sí completo, coherente y conmovedor.

Partimos del principio de que no habrá crítica que haga justicia a lo que evoca esta pieza. Nadie con sus palabras, negro sobre blanco, podrá acercarse mínimamente al efecto y contenido que pudimos ver en Sevilla. Acercarse a tan inmensa fuente de sensaciones y materiales me provoca un sentimiento de alta pequeñez. Me acerco con cuidado y máximo respeto, y advierto de que lo que aquí escribo probablemente solo será apto para apasionados y defensores del arte escénico. Quien desee saber más o entender lo que aquí narro, solo tiene que perseguir lo que espero que sea la gira más fructífera de Guillermo Weickert.

Una gran luz blanca nos recibe inundando la sala, y Guillermo, en una esquina, nos espera paciente, cara a cara. Estamos todos al descubierto y él sin esconderse ya está haciendo su declaración de intenciones. A partir de ahí, nada esconderá. Nos da ese lugar protagonista o acompañante de público cómplice a su cara descubierta y nos dice que sin ambages nos está esperando. Comienza el espectáculo luminoso y sincero.

Como si de una obra épica se tratara, viajamos durante casi una hora sin descanso. Una gesta por caminos distorsionados que componen, descomponen, deshacen y enhebran los materiales del coreógrafo. Nos adentramos en nudos de creación interior mostrados en un cuerpo imponente que tensa las posibilidades físicas y creativas. La información se acumula y nos emborrachamos girando o siguiendo brazos que dibujan ochos infinitos. Con su cabeza y sus manos estamos dentro, estamos en Guillermo, en su pasado, en sus fuentes... en su material. Borrachos de movimiento, entramos en trance, no nos mareamos, seguimos un lenguaje lógico que repite para innovar, que juega para reinventar, que siembra para regalar, con el que discute y disfruta.

El cuerpo se hace infinito, múltiple y sobrenatural. Los yoes personales sobre el escenario nos dicen "aquí estoy", no hay más o lo hay todo, soy yo y mi trayecto, desnudo me muestro. En una especie de metaescena, vemos y recibimos tanta información y estímulos como puede haber en la mente de un coreógrafo, nos acercamos a sus contradicciones, a su deseo de transmitir y bailar. Y se nos empieza a inflamar el pecho porque estamos recibiendo esa intensidad nerviosa del creador que con deseo y pasión quiere soltar lo que tiene dentro, pero que pelea en ocasiones con las barreras para saltarlas y volverlas a construir.

Está solo y acompañado por su pasado y su presente, por tanto aprendido y vivido, pero está acompañado, porque desde el principio, bajo una luz blanca y mirándonos calmo, nos dijo: aquí estoy y aquí estáis. Entonces quiere más, pero se angustia, se vuelve a enrollar en sí mismo, se frena en la fluidez o se deja llevar y rebota su cuerpo en incesantes quiebros que nunca esperamos, que siempre sorprenden.

La tela es dorada, la vemos tendida sin construir aún en el suelo, la luz viaja con él, de oscuros, íntimos y sugeridos momentos a otros más abiertos. Pero siempre viaja, como viaja con él su equipo, porque Paloma Parra está respirando con él para abrirle las estancias que necesita y prender las chispas más oportunas.

Es una noche dorada, de galas y reflejos, de fuegos. El dorado, como color propio de la escena, del teatro, como color de lo fastuoso, del lujo... puede ser impostado, puede ser ficticio o puede ser incandescente como el fuego. Cuando la tela sube y enmarca el espacio y se refleja en nuestras caras, las contradicciones cogen su sentido, e iluminada exquisitamente y ondeada por vientos suaves se convierte en los rayos eternos del creador. Lo dorado es grande, es luminoso, es pasional, pero también es reflejo, apariencia y superficialidad... Se trata en 'Material' entonces de darle calidez a esas contradicciones y quitarle al oro su papel de impostura para darle la máxima calidez. Guillermo, con su sinceridad y su viaje, le da al oro el tono más rojo, el de la pasión y la sinceridad.


Y seguimos viajando sin parar por movimientos que entran y salen del cuerpo, que se abren para volver a entrar, porque estamos saliendo y entrando por sus miembros, como lo hacemos con él, con el coreógrafo. Viajamos por ese espacio externo de la escena y por el interno del creador. Y vuelta a empezar, no acaba, puede ser infinito, cuánta capacidad tiene un creador de dar, dónde está el límite a tanto como quiere expresar, como tiene dentro. Y vuelta a caer cruzando las piernas en un 4 y vuelta a la contorsión... Me desconcierto ante las capacidades, me dejo llevar, me emborracho, ya soy suya, no hay vuelta atrás, estoy en su mundo y quiero más.

Cuando reposa y marca la pausa con su gesto, su mirada y potente dominio conocido de la interpretación, me hago cómplice y entiendo, entiendo y agradezco estar ahí, en su mundo de sufrimientos, de ardores y desconciertos. Una perspectiva sobre su gesto, sobre lo vivido, lo aprendido. Mirar atrás, construir pisando sobre lo aprendido, visto. Pisar sobre los caminos duros del creador, del bailarín con un aplomo difícil de ver. Y entonces camina por la tela más bella, su tela dorada, camina y discute sobre sí mismo, consigo mismo. Una esquizofrenia deliciosa. Pisar sobre un camino que brilla, quema y lleva galas. No está solo porque tiene entidades e identidades distintas, opuestas y complementarias, inseguras o luchadoras, enrabietadas y tristes, con humor y descaro.

Y sigue construyendo, como construyen los ruidos que nos evocan obras de magnas construcciones. Así, sigue construyendo el escenario del creador, con imponentes y elevados soportes y pilares grandes que cuesta tanto levantar, así, a golpes, con ruidos violentos que no generan tanta inquietud porque él se asume en estos vaivenes interiores y físicos.

Estamos ante una pieza de lo peleado, lo roto, lo sufrido, pero lo siempre querido y deseado, lo gozado, lo reído. A lo que se le quita hierro o se le da peso y aturde, de lo que se ríe o burla como si le sacara la lengua a pasados que ya no tienen sentido, o sí. Y es que además hay humor. Cuando un artista sabe llevarte de la mano por tortuosos caminos vandeándote entre la tragedia y el humor o te acerca con la risa a terrenos duros y dolorosos o nostálgicos... te quedas ahí, incrustado. Te atrapa y quieres levantarte y hacerle una reverencia. Eso es, me provocas, me has pillado, no me lo esperaba, sigo contigo, haz lo que quieras conmigo, estoy en tu mundo. Desmitificarlo todo a la vez que le da el peso que tiene es grande, es inteligente.

Y esta pieza es inteligente, mucho, y pura y generosa, tanto que abruma. Entonces para, mira a los ojos, siento que me mira y me dice alto y claro, de nuevo, aquí estoy, esto soy, ni más ni menos.

Sorpresa la del Peta Zeta que agradezco y disfruto: saborear algo que pica, salta, incendia la boca... Siento que lo vive todo, que todo le chisporrotea desde el interior, lo vive desde dentro. Y se ríe de ello para pisarlo y quizás desecharlo.

El gran impacto que produce esta pieza, que desde que acaba quisieras volver a ver, me hace pensar en el papel del público. Abrumado por tanta sinceridad, por tanta claridad, tanto corazón abierto, tanto mundo interior, se ha convertido un poco en ese coreógrafo de contradicciones que busca materiales o que vive con ellos. Estamos impregnados de sus tortuosos y felices caminos y siento hasta vergüenza de haber entrado en su habitación, de haber visto y sentido tanto de él. Me quedo sin palabras, necesito quizás retirarme a la mía para volver a entrar a la que me dio paso con tanta generosidad. Pero estoy apabullada, aunque quiero más.

También quiero bailar, quiero moverme, expresarme, sentirme, conectar conmigo misma, porque inflama los corazones y los cuerpos, porque ha sido capaz de saltar hasta nosotros, meterse en nuestras cabezas con amor y sinceridad. La emoción ha acelerado los corazones, que ya no saben si llorar o reír, risa nerviosa. Las grandes vivencias aceleran al hombre, los sentimientos de verdad, los nervios de cuando sentimos con plenitud. Hemos percibido esencia, puereza y cuesta recuperarse.

El colofón final, un vídeo corto deliciosamente pensado, ejecutado, interpretado, dirigido, da la punzada final al corazón. El teatro en todo su esplendor, con sus galas de nuevo pero aún más evidentes, con sus plumas y maquillajes. La belleza más grande y la más decadente al mismo tiempo. A un ritmo perfecto, acuna el final para dejarnos reposar la intensidad vivida y depositar las vísceras que Guillermo nos ha regalado en nuestros brazos, queremos acunarlo todo, queremos acariciar tanta nostalgia, llorarla, pensarla, sufrirla o disfrutarla.

Y es que esta pieza es, además de todo, de un gran equipo, el de las grandes epopeyas, con un Guillermo para mí inmenso, Paloma Parra, con la iluminación, espectacular, Vitor Joaquim con la música perfecta, y un vídeo final desde hoy imprescindible.

Siento algo extraño, siento que pierdo algo, siento tristeza, pero mucha alegría, he visto la esencia, he visto la verdad más clara en mucho tiempo, la emoción pura, me he sentido pequeña y grande, me he sentido llena de amor, de sensaciones que hacía tiempo no alcanzaba, he sentido que aquí radica el sentido de lo que más amamos, aquí está el sentido de la creación, del acto escénico, del amor por la danza. Y no quiero nunca dejar de estar cerca de todo ello, porque con 'Material inflamable' se ama de verdad la escena...

... Se ama de verdad.



Fotografías: Pollobarba, en Costa Contemporánea.
Vídeo: Teatro Central

lunes, 1 de octubre de 2012

Ana Cembrero, tanto hecho y tanto por hacer


Ana Cembrero Coca nació en Valencia en 1983. Vive y desarrolla su profesión y pasiones en Bruselas, un ejemplo como tantos otros de la emigración de talentos.

Ana es una mujer de danza, de cine, pero sobre todo de mundo. Sus trabajos muestran el talento del trabajo condimentado con el bien vivir. El del pisar firme por lo aprendido y lo estudiado con la seguridad y desparpajo que da saberse mover por la vida, acumular experiencias, absorber sensaciones, mundos, gentes. De todo ello, Ana Cembrero ha extraído un universo que inevitablemente debía expresar, y curiosamente escogió dos mundos paralelos en su caso que hicieran los viajes creativos de ida y vuelta, hacia dentro y hacia fuera, la danza y el cine.

Su currículum en danza no deja indiferente a nadie desde que comenzó a formarse en danza clásica por la Royal Academy of Dance de Londres, para pasar a manos de algunos de los mejores profesionales de la danza contemporánea. Pero más allá de los difíciles y gratificantes caminos de la danza, interesa su puesta en marcha, interesa el momento en que Ana Cembrero comienza a producir, dirigir, realizar, coreografiar... Empieza su andadura creativa, junto a compañías europeas y en solitario.

Es su faceta de creadora en solitario, junto a la compañía inevitable y enriquecedora siempre de su compañero Jorge Piquer de la productora La Ignorancia, la que nos interesa. Con La Ignorancia comienza a desplegar sus recursos, sus deseos, su visión del mundo artístico, su visión del mundo.

Es completa, mucho, y por eso encontramos su nombre en coreografías o dirección y realización de cine, en concreto, videodanza. Este arte le llegó a Ana como revelación, como lugar exquisito en el que encontrarse y conjugar sus visiones coreográficas y cinematográficas. Y estudió, se empapó de la historia del videodanza, probó, pero sobre todo se puso en marcha, no tuvo miedo a nada... y creó.

Gracias a que llegó a ese punto en el que se encontró algún día, de absoluta clarividencia al conjugar dos disciplinas que dominaba, tenemos hoy piezas imprescindibles de la actualidad del cine de danza en Europa: 'Cinética', sobre todo, y VRTTI.

'Cinética' (premiada al mejor cortometraje en 38th Dance on Camera, New York) es pura emoción porque es poesía. Es gusto, el gusto de escoger la belleza que se refuerza con la energía y fuerza pasional, esa que tiene Ana Cembrero y que deposita en todo lo que hace. No es estética pura, no es fácil artificio o ese conformarse con lugares comunes que sabemos que recibirá el público con aplausos, no, es instintiva, delicada, pero fuerte, rítmica, placentera, reflexiva y de acción. La cámara acompaña al espectador porque acompaña al intérprete en coreografías limpias, dinámicas y libres de polvo y paja. La coreografía es sencilla y complicada a la vez, el escenario (Parque Natural del Cabo de Gata-Almería) invade la pantalla y toma protagonismo. Cambia la cámara, rápida, jugando y descubrimos recovecos coreográficos sobre nuevos escenarios que hilados descubren una historia de ficción perfecta.


Trailer Cinética from La ignorancia on Vimeo.

Percibo su valentía reforzada por una música única y excepcional, la valentía de arrancar con proyectos difíciles y de tanta calidad. Parece que Ana no tiene miedo y da la sensación de que haga lo que haga lo hará bien. El secreto está en saber escuchar ese mundo de sensaciones que le rodea. Escucha y observa, se empapa de las esencias que la provocan y dibuja con el cuerpo, la mente o la cámara escenarios bellísimos y sensitivos que parecen verso en prosa, bien narrada y con ritmo poético.

Luego llegó VRTTI, un juego lindo y muy grato, muy puro, muy sencillo y atrevido sobre la condición de ser. Intenso, de nuevo.


Vrtti :: TRAILER from La ignorancia on Vimeo.

Actualmente Ana se encuentra frente al nuevo proyecto 'Pulsión', una pieza de danza, que ha iniciado su real andadura en el programa de residencia de la Nave del Duende. Lugar para desarrollar sus gustos coreográficos, sus gustos performáticos. Y mientras tanto da clases de danza contemporánea, imparte cursos de videodanza (Costa Contemporánea), baila para otras compañías, etc.

Y es que alegra ver una trayectoria joven y tan llena, pero aún alegra más pensar en lo que aún puede dar: tanto hecho y tanto por hacer, seguiremos la pista a esta incansable artista porque creo que seguirá dándonos momentos inolvidables de danza y cine.



sábado, 31 de marzo de 2012

Veronese llega a Almería


La Voz de Almería, sábado 31 de marzo de 2012

Del maravilloso mundo de los animales: los corderos fue la obra escogida para cerrar el primer trimestre del ciclo Delicatessen. Y al llegar al Teatro Apolo descubrimos que esta imprescindible cita sigue su andadura otro trimestre más. Tres nuevos espectáculos consolidarán una programación exquisita para Almería. Acompañarán a las anteriores, geniales, de las que destaco mi fidelidad sobre todo a las dos primeras.

El jueves nos esperaba Daniel Veronese, nada más y nada menos, uno de los dramaturgos y escritores contemporáneos más internacionales del momento. La compañía Histrión Teatro decidió, tras expertos años en el teatro clásico, apostar por las corrientes actuales. Y viajaron hasta Argentina para conocer y dejarse guiar por este gran autor.

No siempre conseguimos escuchar todas y cada una de las frases que se declaman en teatro, a veces se nos van los pensamientos a otros mundos, los nuestros, pocas veces sentimos que formamos parte de la historia. Esta fue una de esas pocas ocasiones en las que el texto magistral y las interpretaciones nos permitieron mirar por una mirilla, de cerca, cada detalle de su mundo.

Nos sentimos cómplices de este drama social de dominados y dominadores en barrios conflictivos, familias desestructuradas y violencias contenidas y marcadas. Las venganzas, los rencores o la tensión llegan muy naturales, muy realistas, muy descarnadas. Estamos cerca de esa trama porque el fabuloso texto se dosifica como aflorarían nuestras miserias en la intimidad, desvelando poco a poco lo que no se sabe, se intuye o se da por hecho.

Vivimos su evolución hacia un clímax que se acerca vertiginosamente, con un ritmo propio de los grandes, lo esperamos, queremos saber y queremos ver cómo se desata toda la trama de engaño, secuestro, venganza, abusos sexuales, violencias... Nos acercamos y distanciamos de unos personajes potentes llenos de contradicciones, los queremos y los odiamos, seguimos sus pasos para ver qué nos deparan Histrión y Veronese.

Y llega el final en forma de trampa argumental, resuelto en una frase que hace dudar y deja mudo a un teatro que quizás buscaba otra cosa o, desconcertado, no entendió un final abierto. Tal vez no hay respuesta, como no la hay a esa pregunta formulada antes: “¿Por qué la gente se comporta como animales?”. Las respuestas están en nosotros y en otra frase repetida allí arriba: quizás simplemente... “las cosas pasan”.

Que sigan pasando cosas en el Apolo, eso es lo que importa.

domingo, 26 de febrero de 2012

'Espérame despierto', MOPA

Segunda entrega de Delicatessen. Con ella esta programación se consolida imprescindible. De nuevo el público respaldó el jueves una iniciativa que arriesgó quizás más que nunca; la danza contemporánea que se reconoce y se mueve por los circuitos actuales: Espérame despierto, de MOPA. Eloísa Cantón y Juan Luis Matilla llegaron con su sencillez y elementos sugestivos. Una pieza difícil para miradas poco entrenadas, las cuales, tras el primer impacto del silencio y la aparente dificultad, se dejaron llevar por la sutileza y las imágenes deliciosas.

No hay música, hay cucharas, un violín, un acordeón y dos bailarines vestidos de calle. Los movimientos se dosifican y enriquecen poco a poco entre diálogos corporales y musicales, bien gestionados con la contención y la explosión tenue. Dos personas se relacionan con sus propios lenguajes, los de sus cuerdas y vientos, los de sus cuerpos. Así, asistimos a los vaivenes cotidianos de una pareja que sueña y despierta en amores, odios y personalidades. Buscan su espacio, su palabra una y otra vez, se dejan amoldar o se rebelan ante los obstáculos del otro, siguen expresándose a pesar de la sujeción, y la música toma la palabra. Se encuentran o distancian en los lenguajes del otro, los comparten tocando a medias y enredándose los brazos y cuerpos con un acordeón que respira o un violín que gime. Es en los juegos con los instrumentos donde se producen las imágenes más bellas. Cogidas limpias, entrelazados sin titubeos o pausados contactos: ser uno mismo o convertirse en un único ser con cuatro brazos y misma piel.

Hay formas diferentes de moverse por los lugares, los comunes y los propios; en las relaciones avanzamos solos o acompañados, nos transportamos con nuestra identidad o a través del otro. Y así, vemos la sucesión de las geniales posibilidades de un dúo vivo.

Los sueños aparecen o continúan, no sabemos sus límites, pero seguimos su línea onírica. Como cuando soñamos, lenguajes incomprensibles, elementos surrealistas…, y la risa nos llega como si nada. Entonces puede respirar un acordeón al dormir y despertarse los abrazos veraces que conmueven y enternecen.

Vivir en duermevela, ser uno, ser dos, comunicarse, quererse, no entenderse, reclamar la voz propia, dejarse llevar por el cariño, rechazar que nos manejen… Disfrutamos soñando y nos emocionamos con el ingenio de las imágenes, punto fuerte que nos evoca las realidades más universales de las relaciones. Quedamos pensando, reflexivos y con el corazón despierto.


La Voz de Almería, 26 de febrero de 2012

Nerea Aguilar
Directora de Costa Contemporánea

lunes, 30 de enero de 2012

jueves, 24 de noviembre de 2011

'Animal', de Daniel Abreu. Poesía animal

Poco podemos decir ya de la Compañía de Daniel Abreu que no se diga y se oiga y se lea. Daniel está en boca de todos y no por ello se ha convertido en una moda efímera en danza contemporánea. Está afianzando ese puesto merecido y luchado.

Como todo trabajo, ejercicio, arte, su obra está evolucionando. Supimos siempre de su poesía en escena, de su poética visual, su sugerencia y provocación desde y hacia el interior de cada uno. Siempre lo vimos, siempre lo disfrutamos. Con 'Animal' nos encontramos en un mundo más abstracto, en una poesía más rodeada de la belleza y la transportación a otros mundos de un Baudelaire. Las flores de Daniel no son del mal, a menos que nosotros queramos que lo sean, porque nunca sus piezas se cierran a interpretaciones y discursos fáciles. Son flores poéticas y difíciles, sí, pero hermosas, que pasionalmente nos punzan la vista y nos arrebatan la calma del asiento, mientras esbozamos una sonrisa o abrimos levemente la boca.

Quizás se guiñe a la evolución primate del hombre, a los vaivenes orgánicos de un ser en movimiento y en evolución, muy primario y rudo, pero hermoso de inocencia. Quizás se nos muestren las dualidades de géneros y caracteres, de superficialidades frente a naturalidades. Lo material y lo natural, las contradicciones del hombre... Quizás... Quizás ni esto ni lo otro.

Da igual, con Daniel todo esto da igual. Asistimos atónitos a movimientos más que animales, superdotados, con retorcidos engarces con los mismos cuerpos y con los del resto de los bailarines. Se engarzan como una joya perfecta, pero no fría, no, muy muy suave. Nos conmovemos con desnudos inevitablemente justificados, animales y sinceros, sin nada que objetar, sin nada que añadir, son cuerpos, son piel, es pelo, es aliento, es naturaleza.

La lentitud, la suavidad nuevamente y como nunca son un regalo. No cuesta en esta escena ese ascenso tan sumamente tierno por las escaleras corporales de una Anuska cada día más grande, no cuestan los balanceos perfectos, no tiemblan. Nada tiembla, nada cuesta en estos escenarios de Daniel Abreu.

Elegantes todos ellos caminan diferente. Olvidan, y lo aplaudo, la necesidad de mostrarse del bailarín, de caminar como tal, mostrar y abrir mirada y pecho. No les hace falta. Lo que importa es la verdad del espectáculo y caminan y descansan con los hombros caídos y salen de escena en silencio y mirando abajo, pero dejando la huella de la gran presencia sobre el suelo.

Me maravillan las imágenes de árboles colgando y posibles piedras en el suelo, como si estuviéramos en un mundo girado y el suelo fueran estrellas. Entra una Dácil enorme, grande, majestuosa que invade y se apropia con gran interpretación y con sus plumas de la escena. Y siempre imágenes.

Tras removernos ansiosos con escenas enérgicas, nos calman secuencias de repeticiones cíclicas: un hombre pasa continuamente a cuatro patas, primitivo, al fondo del escenario; dos hombres, de nuevo desnudos, se balancean durante varios minutos. Entro en trance, me relajan las repeticiones y me dejo llevar por sus consecuencias espirituales. Estos son los ejemplos del necesario ritmo en una pieza: lo rápido, lo lento, la dosificación de lo único dentro de períodos de insistencia en un movimiento, y un golpe de efecto, unas lentejuelas, unos gritos, unas palabras... Y todo ello con una, como siempre, música escogidísima y compañía de esta dosificación perfecta de tiempos.

Esta vez perdí el mensaje, intuyo guías de una historia inacabada, pero no me importa. La poesía no busca la comprensión. Quizás mi pega está en un final corto, un final que nos arrebató más. ¿Ya? No sé si queríamos más por disfrutar o que el final no hizo justicia al resto de la obra. Como me faltó un Daniel más desarrollado de cuyos movimientos únicos me encanta disfrutar. Pero ésta es otra pieza, es otra cosa, y me dejo llevar por la propuesta.

Esto es poesía y me da igual, es poesía animal y yo quisiera ser un felino más y acurrucarme entre esos versos del movimiento.

Gracias, de nuevo, Daniel por crear así.

Animal (Cia Daniel Abreu) from l-anou on Vimeo.

Texto: Nerea Aguilar

sábado, 11 de junio de 2011

Novedades Costa Contemporánea



Ya tenemos la nueva web de Costa Contemporánea, el encuentro de danza y artes escénicas en el Cabo de Gata.
A falta de algunos detalles, aparece la información de los cursos de este año (danza, teatro y música), los artistas invitados (todavía tenemos que incluir alguno más), etc.

Actualmente nos encontramos en la fase de producción y búsqueda de financiación. Estamos trabajando muy duro para que nuestros alumnos reciban la mayor calidad en enseñanza, así como los visitantes en las actividades y espectáculos. Sin embargo, en los tiempos que corren es difícil conseguir ayudas económicas. Por ello nos hemos apuntado a la nueva modalidad crowdfounding. La plataforma Lánzanos ha aceptado nuestro proyecto y ahora mismo está abierto el plazo para aportar ayudas. Hemos diseñado unas recompensas lo más atractivas que hemos podido, ya que necesitamos como agua de mayo cualquier aportación.

Asimismo, estamos abiertos a cualquier otra propuesta de patrocinio que se salga de las indicadas en Lánzanos que sirvan para potenciar tu negocio y ayudar nos en nuestro camino.

Cualquier persona particular, empresa o institución puede contribuir. Se lo agradeceremos eternamente.

Para información concreta sobre todo ello, visita http://www.costacontemporanea.es/


- Taller de danza con Daniel Abreu y Chevi Muraday


- Taller de Ableton Live, con Davic Nod (creación y composición musical)

viernes, 28 de enero de 2011

domingo, 31 de octubre de 2010

Poema Sinfónico n.º 2, de Anabel Veloso


Ayer estuvimos en el estreno de la última obra de Anabel Veloso en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar, Almería.


A Anabel Veloso y Alberto Ruiz ya nos sentimos unidos. Los sentimos compañeros de batallas y luchas y los sentimos cerca porque participaron en Costa Contemporánea, ofreciendo un fragmento de Poema Sinfónico n.º 2, además de su apoyo, sonrisa y ánimos para el proyecto, y porque son buena gente, muy buena, y te dan ganas de abrazarlos continuamente.


Son divertidos, muy divertidos, sencillos, generosos, alegres, pero sobre todo artistas. Queremos seguir de cerca sus duras empresas, sus desasosiegos e ilusiones y triunfos, con una caña entre manos y risas que quiten hierro a las barreras, y con la ayuda que necesiten. Porque creemos en su trabajo, y ayer constatamos que nuestro apoyo, el que espero que podamos seguir dándoles, no puede tener límite. Constatamos que merece la pena apostar por ellos, merece la pena que su obra se vuelva a representar, que tengan la oportunidad de volver a lucir su elegancia en un escenario, que se les reconozca el esfuerzo y el arte que van desplegando allí donde van.

Poema Sinfónico n.º 2 es una obra ambiciosa. A Anabel no le frenan los juegos al despiste ni los regateos económicos de ciertas personas e instituciones. No, ella se siente en la obligación de ser fiel a sus ideas artísticas y arrasa en medios y despliegues, en vestuario, músicos, escenografía... Su obra no es una obra cualquiera, ninguna lo es, son obras cuidadas en bambalinas, rieles, cables, atrezzo, medios, por meses y meses de duro trabajo.

Un director (el maestro Javier Latorre) se encuentra la escena de su orquesta abandonada. Ante tal sensación surgen los recuerdos de su pasado. Pero sobre todo presencia la vida que aquellos instrumentos abandonados van tomando en el cuerpo de los bailaores Anabel y Alberto. Un piano de teclas se vuelve orgánico y Anabel contonea su figura al toque que sugieren las manos de Alberto. Luego llegarán los cellos, la carpa... Son instrumentos que cobran vida, la excusa coreográfica para mostrar su baile más personal.


No nos aburrimos porque esperamos el próximo instrumento y nos sorprendemos ante la imagen de dos arpas, el instrumento y Anabel con un hermoso traje cuyos flecos evocan las cuerdas del arpa. No nos aburrimos porque escuchamos el cante de Gema Caballero en directo, porque vemos a Fred Astaire y su irrepetible danza y a un Alberto que al unísono agita el bastón y se mueve rápido pero personal y flamenco. No quitamos la mirada porque reaparece Javier Latorre a revisar su orquesta, a levantar las telas que guardan del polvo a sus instrumentos, a evocar sus recuerdos de éxito y disfrute escénico. Y entonces una tela ha dividido el escenario, y la iluminación cobra importancia y la escena parece más pequeña, cuando a ritmo de guitarra y percusiones, se ilumina la parte trasera y Anabel y Alberto aparecen detrás del tapiz para bailar, en penumbra, como entre recuerdos del maestro, junto a él, con cuidado y fuerza a la vez.

Si además no sólo nos dejamos llevar por el hilo de la obra, sus sorpresas y juegos de imágenes, metáforas, evocaciones, alusiones a otras obras, a otros artistas, a otras épocas, sino que frenamos nuestra ansiedad como espectadores y nos dejamos llevar por cada salida a escena de los bailaores, entonces, descubrimos lo fácil que nos lo está haciendo Anabel.
Porque sus coreografías son distintas, tienen una marca especial, muy personal. Su baile, sobre todo el de Alberto y Anabel, es el baile de lo bien aprendido y bien reinterpretado.
En danza, en cualquier tipo de danza, es fundamental el ritmo. Y Anabel y Alberto saben darle ese ritmo que engancha y que hace disfrutar. Empiezan suaves, lentos, entreteniéndose en las posibilidades de sus brazos, en la belleza de las imágenes que crean y de la comunicación que emana de ambos. Muestran despacito sus posibilidades, como a cámara lenta. Siento que me dicen, sin querer decirlo, que no tienen prisa en mostrar sus fantásticos y rápidos zapateados, porque su baile es el de dosificar para disfrutar y hacer disfrutar, y, sí, así nos quedamos embobados en sus giros lentos, en sus brazos y pechos abiertos y grandes. Todo lo que sabe Anabel lo ha digerido con un arte calmado y tan elegante que hace que cuando llegan al zapateado rápido, ese que tanto nos sorprende a los ignorantes del flamenco, hagamos la digestión de la comida más placentera, la que empieza poco a poco y parece que nos deja con ganas y entonces nos sorprenden los ingredientes acelerados, fuertes e intensos. Así sí, así se puede regodear desde el principio el espectador con todo lo que nos ofrecen.

Además de la emoción que sus gestos, sus imágenes, su sensible utilización de los tiempos y espacios escénicos transmiten, además me doy cuenta, y disfruto enormemente de ello, de que la concepción de Anabel del baile es profundamente innovadora.
No nos ha querido sorprender a la primera con las virguerías que pueden acabar aburriendo a los diez minutos; se hace dueña de los tiempos, las músicas y el espacio de manera ambiciosa y natural. Sólo son dos y a veces tres bailaores, pero parecen muchos más porque a diferencia de otros artistas gestiona las posibilidades escénicas y espaciales sin miramientos.

Y la modernidad no sólo reside en la utilización de estos recursos bien aprendidos y bien reinterpretados, sino que la vemos también en sus propios pasos. Y ahí mi emoción, como danzarina de danza contemporánea, se ve doblemente recompensada. Anabel es una bailaora muy contemporánea. Sé que ha tomado clases de esta disciplina, pero lo más importante es ver la capacidad que tiene de fusionarlo (dejando de lado las manidas fusiones del flamenco y el contemporáneo) de una manera tan tan natural. Y me encantan sus brazos que sorprenden porque acaban contemporáneos, que luego vuelven a abrirse tan flamencos y hermosos, pero que se frenan o bajan en seco para girar casi con el pie en flex, o cómo utiliza una segunda, una ondulación del pecho o un cambré para ser la más flamenca o la más hermosa contemporánea.

Mucho gusto, mucho estilo, mucha elegancia, mucha inteligencia es lo que hace falta para que esta unión de ingredientes no hubiera producido un espectáculo abarrotado y hasta agobiante, lleno de elementos, recursos, referencias, pasos de todo tipo y origen. La clave está en esa elegancia y buen arte, que cuando se envuelven en un sabio uso del tempo y un gusto calmo y lleno de goce es cuando se consigue que una obra, sea corta o larga, tenga dos o veinte bailarines, enganche de las tripas al espectador.

Si queremos poner alguna pega, que para mí no las hay, sería que tal vez vi que podían dar más de sí. Seguramente el cansancio acumulado, algunas preocupaciones y el compromiso que llevaban a cuestas hicieron que esos momentos que de verdad saben atrapar no fueran aún más hermosos y grandes.

Y esta pega tiene una solución, que se reconozca más su trabajo, que actúen de nuevo y que se apoyen de cabo a rabo sus producciones, y entonces sí, sólo se dediquen a bailar con esa pasión con la que tienen que bailar, lo que les mueve y les hace estar en la cima del arte con mayúsculas. El arte hecho con pasión y sinceridad. Ellos tienen eso y mucho más, y lo que les falta les llegará, estamos seguros.
Fotografías: Pollobarba

sábado, 28 de agosto de 2010

La revista Ajícara

"Ajícara cumple su primer año de vida y el equipo al completo lo vive con la firme convicción de convertir esta revista en una plataforma mucho más dinámica, más reivindicativa y moderna" (Sara Molina, directora de contenidos)

Así hablan Sara y David, con ilusión, entusiasmo, con ideas que se agolpan en sus cabezas, con proyectos a medio y largo plazo, con ambiciones posibles aunque difíciles, con el peso del trabajo a sus espaldas, con lo más duro de los inicios ahora macerado con el azúcar de la satisfacción y el deseo de seguir con y para la cultura.


Costa Contemporánea se siente cerca de su trayectoria y sus aspiraciones. Se siente cerca porque ambos movemos nuestros proyectos con la misma pasión, desde la nada prácticamente, tras un viaje de llegada desde las grandes ciudades hasta el campo almeriense y con la convicción casi total, a pesar de los riesgos evidentes, de que incluir, apoyar, fomentar, crear, acercar... la cultura a la provincia de Almería es posible.




Almería, esa pequeña olvidada por sus mismos actores, esa en la que ni siquiera las administraciones le confían la capacidad de estar preparada y abierta a la cultura. Sin embargo, algunos, los que llegamos de fuera y los que están luchando dentro, nos negamos a ello. Nos negamos y lo intentamos. Ajícara se la rifan los ciudadanos, la conocen, la piden y se alegran de tenerla en sus manos. Y Ajícara es cultura, y, por lo tanto, los almerienses necesitan que les llegue la cultura al mismo nivel que los que nos movemos en ella necesitamos ver que la tienen accesible.

Así, en un año la revista Ajícara se ha consolidado entre los medios de comunicación de la zona como la única y más valiosa herramienta de comunicación cultural, el más sincero y cuidado material de los mismos habitantes de Almería, el lugar, el foro de conexión de los que queremos a la provincia y confiamos en ella. Sus contenidos, su trabajo, su autoexigencia, el mimo y la dura dedicación, incluso los disgustos, todo está en esas publicaciones bimensuales, todo maquetado con la pasión que se huele al pasar las páginas, que se percibe por el tacto cuando leemos a sus colaboradores.

Y Ajícara se vuelca con nuestro proyecto. Evidente. Para ellos no hay dudas, cómo no apoyar proyectos que desean fomentar la cultura en Almería. Para ellos es lógico, como para nosotros seguir a su lado y ayudarles también en su permanencia y crecimiento. Apuestan por nosotros, apuestan por lo que puede ser un proyecto más grande, no sólo un curso intensivo, sino un proyecto grande en las actividades, en los participantes, en los anhelos y objetivos.

Como el nuestro, el suyo empezó y continúa gracias a la ayuda de los colaboradores más generosos, no los olvidemos, que creen en ideas, en las grandes ideas. Sin esos colaboradores ni Ajícara ni nosotros iríamos por estos caminos tan prometedores.

Y en todos estos viajes creativos y de proyectos por fin nos vamos encontrando algunos y por fin podemos sonreír porque somos más, aunque dispersos, los que nos movemos por las mismas cosas. Nos encontramos, sonreímos porque nos parecemos, nos animamos los unos a los otros, le damos vueltas y pensamos constantemente en las posibilidades, y de nuevo nos damos cuenta de que existen posibilidades más allá de los límites que creemos ver. Sólo hay que tener ideas, sólo hay que creer en la cultura, sólo hay que moverse con pasión, como cuando danzamos, como cuando escribimos, como cuando creamos...

En Costa Contemporánea estamos felices de saber que aquí, sí, entre pitas, aloes, cactus y chicharras, hay gente que se mueve como nosotros con esa pasión de creer en sus ideas y luchar por ellas. Las grandes ideas son las que mueven el mundo. Y las nuestras, las de Ajícara y las de Costa Contemporánea, son grandes porque las hacemos con pasión, mucho mimo, mucho trabajo y mucha ilusión. Y Costa Contemporánea además hoy ha crecido unos centímetros al encontrarse con la más alta del grupo, con Ajícara.

Hoy queremos mover el mundo, hoy queremos mover nuestros pequeños mundos, hoy queremos más cultura.




Anabel Veloso. Entrevista a esta bailaora almeriense, nacida del mar

viernes, 16 de julio de 2010

Presentación del trabajo en residencia de Michelle Man


El sábado 17 tendrá lugar en la Nave del Duende la muestra de la primera fase del trabajo en residencia de Michelle Man.
Hora: 22.00
Lugar: La Nave del Duende





Coreografía: Michelle Man

Composición musical: Fran MM Cabeza de Vaca

Bailarinas: Carolina Blutrach Jelín, Iris Muñoz García, Libertad González Abad, Aiala Etxegarai Mendiguren, Michelle Man

Escenografía: Elena Pérez Garrigues y Daniel Blanco Cohen - NINOM

Vestuario: Irene Cantero

Iluminación: Michelle Man

Escritora visitante al proceso de creación: Nerea Aguilar Sanz


Estamos ante la primera fase del trabajo creativo de 15 días del proyecto TENT. Por primera vez Michelle Man ha podido llevar a cabo un trabajo en residencia en compañía y de estas magnitudes, en la Nave del Duende. Quince días de convivencia, trabajo, creación y profundización en las claves que cada disciplina debía aportar al proyecto.
Este proceso culmina en la muestra de una pieza que será reflejo del trabajo de indagación en el lenguaje corporal y su relación con la música, así como con la escenografía y el vestuario, en caminos de ida y vuelta. Así, se trata de la muestra de un trabajo coral en el que el músico, la coreógrafa, los bailarines y los arquitectos han ido creando en común, se han dejado contagiar por las distintas propuestas, para llegar a una pieza que refleja la evolución de un trabajo absolutamente rico, fruto de una esfera de intercambio y comunicación.

martes, 15 de junio de 2010

Nuevas fechas en Costa Contemporánea

Foto: Pollobarba
Cambiamos las fechas de Costa Contemporánea para que quienes quieran asistir lo tengan más fácil:

Puente de octubre: 9-12 de octubre, llegada el 8.
Más información, inscripciones y dudas en la página oficial.

lunes, 31 de mayo de 2010

Estreno web Costa Contemporánea


Ya tenemos una página web para Costa Contemporánea

Ya se ha abierto el plazo de inscripción, reserva tu plaza.


Bienvenido a tus vacaciones en danza.

Fotografía: Pollobarba

miércoles, 26 de mayo de 2010

Wim Vandekeybus y Pascal Magnin

Ya sabemos que la danza contemporánea sufre sólo de los límites que le queramos poner, por lo que por lo tanto son relativos. Uno de los límites que cada vez supera mejor, y de cuya superación sale tan fortalecida, es el del espacio.

Se bailan las calles, las bibliotecas, los museos, los semáforos y hasta la playa...

Wim Vandekeybus realizó en 2005 esta hermosa película danzada. Belleza y perfección hasta sobre la erosiva arena de playa de su Última vez.
Fantásticos como siempre los bailarines, pero sobre todo la hermosura de algunas imágenes, las que nos da una película en la que se demuestra, una vez más, que se puede bailar casi todo.




O la película Dance for camera, de Pascal Magnin, y sus danzas en el campo y en el agua:



jueves, 20 de mayo de 2010

Sara Román en Provisional Danza


Me topo con esta bella mujer y aún más preciosa bailarina en unas fotos de Miguel Ángel García de una coreografía de Provisional Danza.

La conocí en la escuela de Carmen Senra. Hay gente que verdaderamente nace con un don para la danza. Casi no tenía experiencia a sus espaldas ni siquiera en clásico, y se manejaba como pez en el agua entre los movimientos fluidos, la relajación de la cabeza, la precisión técnica...

Anuska Alonso, de la que he hablado antes aquí, y Sara me hacían sentirme dentro de una puesta en escena en cada clase. Sobre todo porque se veía claramente su potencial. Anuska es ya muy grande, y me alegra que Sara esté con Carmen Werner, que esté a la vista.
Ahora sólo espero verla en directo y confirmar mis predicciones de hace tantos años ya.




miércoles, 19 de mayo de 2010

Costa contemporánea. Curso intensivo octubre


Ya está en marcha el curso intensivo de danza contemporánea Costa contemporánea que estamos organizando en la costa de Almería para octubre de 2010. Los detalles se irán mostrando en el blog costacontemporanea.blogspot.com.


Un taller de danza de cuatro días con Michelle Man y Guillermo Weickert, de investigación, creación, actuaciones, espectáculos y vacaciones, con alojamiento y desayuno incluidos en el paraje natural del cañón del río Aguas.

viernes, 16 de abril de 2010

Líneas en movimiento. Luis Martínez


En esta ocasión nos acercamos al arte gracias a uno de los mayores ilustres visitantes de este blog, Luis Martínez.



Y debemos acercarnos más cuando vayamos a la inauguración de su exposición:






Jueves, 22 de abril
Galería María Correas
Padilla, 1
28006 Madrid





Las líneas para mí son la mayor expresión del movimiento. El punto se queda atrás (pero presente en su pasado) y la fuerza, impulso, energía, atracción, etc. se hacen presentes, parecen querer decír aquí estamos y nos mostramos porque nos movemos, porque estamos dejando huellas gracias a nuestro movimiento.

Un movimiento apoyado a veces por el color, que ofrece sombras y fondos y espacios. Ofrece planos, distintos planos en los que de nuevo imaginamos al hombre en movimiento porque nos podríamos desplazar por ellos.

Una bella obra al alcance de nuestra vista, al alcance de nuestra humilde percepción. No necesitamos más, porque se muevan o no las líneas de Luis Martínez, se atraigan o no los puntos de su arte y se solapen o no los planos en sus obras, todo eso al final nos da igual porque lo que importa es lo que nos mueva a nosotros, y porque "Tanto menos se goza de las obras de arte cuanto más se entiende de ellas" (Adorno).

Y yo no entiendo nada, yo percibo y siento.

Yo no entiendo, pero me gusta el arte de Luis Martínez.







miércoles, 17 de marzo de 2010

De vuelta al cuerpo y la mente: yoga Iyengar

Tras unos meses de ausencia, en los que el cambio de residencia, de ritmos, de mentalidad, etc. han hecho que me silencie en exceso. Tras haber ejercitado mi danza sólo de manera intensiva con el objetivo de prepararla para las actuaciones del Día de la Mujer. Tras decidir que no puedo dejarme de lado aunque alimente mi cuerpo y espíritu ahora que vivo en un lugar más saludable. Tras todo ello, he vuelto a mi cuerpo y mente tomando clases. De momento comienzo con el yoga Iyengar.

Es un placer verme de nuevo ante un profesor, rodeada de alumnos en silencio que escuchan y aprenden. Es un placer dejarse llevar por las indicaciones, que te entran por los oídos y que recibe tu cuerpo. Es un placer moverse y conocerse a uno mismo en el movimiento, en la respiración, en la fuerza, en la constancia, en la lucha, en la búsqueda de la serenidad.

El yoga Iyengar, siempre recomendado para bailarines, es muy duro físicamente. Con eso ya me engancha, por mi perseverancia en el perfeccionismo y en la lucha por mejorar cualquier cosa que considero necesaria para mi bien. Es un ejercicio difícil porque conjuga muchas cosas, porque te lleva a límites insospechados, a los que es posible llegar gracias a una relajación y confianza, una meditación difíciles también de alcanzar. Duelen algunas posturas, duele rotar la cadera en sentidos opuestos porque cada pierna debe tirar a un lado. Duele sacar el pecho, proyectarlo mientras realizas una postura aparentemente incómoda. Duele pero gusta.

Gusta porque quien te sabe dar bien una clase inspira la confianza y la paz que necesitas, porque confías en que en ese ambiente de calma tu cuerpo está más receptivo a lo que le pidas.
Me gusta porque me miro con los ojos del cuerpo sin espejo, y aún no me encuentro, aún no saben mirar mis ojos y ser conscientes de que estoy bien colocada, porque lograr esa conciencia corporal requiere su tiempo.

Me gusta porque es un reto a mi necesidad de ejercicios dinámicos y activos, por lo que me gusta buscarme en situaciones de paciencia, calma y resistencia. Me gusta investigar en mi cuerpo y sentir todas sus partes, los hombros, los abductores, la cadera, los omóplatos, y, aunque no me lo indiquen, seguir buscando, seguir alargando, seguir estirando, seguir llenando el cuerpo, seguir respirando, y cada vez que respiro buscarme dentro. Porque mis retos están en tantas partes que sentirme que los busco poco a poco me llena de placer.

Necesitaba una clase, necesitaba sentirme en cuerpo, como dice Michelle, que para mí también significa sentirme en mente, algo muy ligado al yoga, donde van tan unidos ambos polos.

No sé si llegaré a las inquietantes posturas de esta disciplina, no sé si conseguiré hacerlas sin esfuerzo, o troncharme flexiblemente respirando y gestualizando la calma. Pero sé que desde mi inexperiencia y humildad, abriré esos ojos corporales para llenar lo físico de mente abierta y deseosa de aprender algo tan complicado y hermoso a la vez.

Fortaleceré mis músculos, seguro, flexibilizaré mi dura constitución, respiraré mejor y viviré más acorde con esta etapa de calma, en mente y cuerpo.

Me falta bailar, aquí es difícil. Necesito bailar, pero sabía que para empezar, y mientras encuentro cómo, el yoga me daría paz y ejercicio necesarios como para afrontar mi vuelta al trabajo constante de la danza. Mientras, aprendo y disfruto del yoga Iyengar.